LOS CLAVOS DE LA VUELTA
Ya tenía en el olvido la
Vuelta más incidentada, cuando me aparece de sobaquillo una noticia inquietante;
el litigio que está soportando el ciclista canadiense Derek Gee, con el dueño
del equipo israelí Sylvan Adams, porque según ha comunicado públicamente el pedaleante
había pedida la anulación del contrato “por su seguridad y sus creencias personales
que pesaban mucho en su conciencia”. Inmediatamente se han intoxicados sus
causas, por sus pretensiones económicas, acusándole el excelente amigo de
Netanyahu, míster Adams, de que son sus pretensiones astronómicas las que motivan
la decisión y que ya tenía equipo para ficharle en cartera. Reitera el ciclista
que ni tiene nuevo equipo, más colgado el estigma por la controversia. Como los
derechos civiles, laborales, de conciencia, espero no los penales, están en
manos de las instituciones deportivas, estamos a la espera de que el tribu UCI se
le rompa el freno dictaminando en la trifulca. Gee era el líder de la escuadra
israelita, fichado con alaraca por el potentado canadiense, presidente del
Consejo Mundial Judío y autonombrado embajador de las causas de Israel, quién
presumía de su excepcional ciclista, porque de -Jerusalén a Roma- como era su
eslogan en el Giro, había llegado el cuarto en la última General. Perder a su
estrella canadiense y paisano, podría representar un dolor de cabeza para el
empeño de la propaganda deportiva de la apuesta del multimillonario judío; pero
resultaba más inaguantable que el motivo sean las causas humanitarias que pesaban
en su conciencia en cada pedalada. Gee que ama la bicicleta sobremanera y que
es ídolo hasta de la Policía Montada del Canadá, a sus 28 años, con contrato hasta
el 2028, le espera las de Caín, para volver a formar parte de la Serpiente de
Colores, vista quién lleva su causa, será declarado más pesetero que Judas.
Curro Flores
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