jueves, 15 de enero de 2026

DESDE YEDA A ALBACETE

 

DESDE YEDA A ALBACETE


...Sin cañones por banda, con viento en popas flatulentas; los millonarios del Real Madrid se fueron de copas y volvieron al “Balde-bebas”, con un resacón de trompazos a la cubeta.

Armado con mi chupete y toquilla celeste a los cinco, trataba de birlar al revisor del Correo, al fin sonaba en la estación de Bobadilla: ¡Molletes de Antequera!, otros, ¡Navajas de Albacete!, en mi inocencia pensaba en que se subía un albaceteño con cachicuerna, pero mi abuela me ilustró con su navajilla al bollo, que la ciudad manchega era ilustre por su fábrica de cuchillerías. Después con los añejos de militante, cultivaba la gracieta de los guerristas de pro, que llamaban a los místeres Boyer y Solchaga del aparato económico de Felipe, los másteres en Harvardcete. Ya no supe más de ese enclave castellano, hasta que fui invitado a un debate sobre la política cultural municipal, encontrándome en sus aledaños a mi querido Simbad, con su probóscide buscando mis caramelos ¡qué memoria!, quedaba lejos el paseo que me dio en la Cabalgata de Reyes malagueña.

Lo del Barça parecía obvio, pero lo del Albacete fue de ridículo mayúsculo, no rivalizaban desde hace 23 años, por categoría difícil encontrarse, y por hacer memoria, hasta que Ramón Mendoza no se llevó de entrenador a Benito Floro iban de farolillos a respiros. Los malaguistas de paupérrimo Club lo tenemos de rivales por debajo en el tabloide del hoy por hoy.

Al-Basit a cortapluma me lo trajo López de Ayala, porque recreo a “los guapos”, malagueños que llevaban en el arsenal de su cintura una faca de los llanos castellanos, para dejarse en duelo, más que perdimos los madridistas honra y figura.

Los encuestadillos se dividen en echarle la culpa del segundo óbito, a la muchachada y más al guardián del palco de los billetes, Don Florentino.

Contada tragedia y gastos, disfrute albaceteño, las ventanillas de la miseria de Laporta, han dado más lustro al Barça actual que Negreira. De tanto fichaje veraniego, abuelos acomodados y cantera insinuate; no llegamos a cinco jugadores para sentirnos los mejores: la estrella gabacha, la parada belga y el ciclón del Atlas en Marruecos; los demás “pan comido” o agujetas en camilla.

Nos quedan cuatro meses de Liga y Orejona, no nos pille confesando el vestuario y prepárese la chequera.


Curro Flores



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