QUEDADA EN ZHONGAGNANHAI
Su trabajo me costó escribir el nombre del poderoso edificio chino, en el que se asienta el poder del Partido Comunista; pero no por hacerle propaganda, sino más bien para saber como se llama la Cueva del Dragón que dormitaba en la historia de Napoleón; que según la alta y baja política internacional, más los papeles salmón de la pasta, ya casi está cruzando el saltómetro de campeón imperial del orbe.
En el salón de visitantes ilustres del régimen de Zhongagnanhi, don Donald, se ha portado como un patito de feria, en su entrevista con el capo Xi, porque el dignatario mandarín le ha sacado de sus ínfulas el rincón del pelota, para homenajear a su anfitrión, aunque le pusiera la butaca menos mullida del encuentro, para que se sintiera tan bajito como el rubio del Bombero Torero.
Desde años, ya tengo amigos, de esos que vislumbran con acierto el futuro de sus hijos, que se gastaron el particular para que sus niños estudiaran en la rebotica de la tienda del chino el lenguaje oriental; hasta para labrarse un porvenir en Shangai de ida y vuelta, y salir en el programa de Españoles por el Mundo.
Lo mio se quedo en Fumanchú, la colecta del Domund, la edición plastificada del Libro Rojo de Mao y de recados en el todo a cien, más o menos.
Trump, como magnate, y casi en el apeadero del poderío yanqui, sabe lo que vale un peine, y en su pasado viaje a Pekín, ha estado de lo más solícito para intercambiar flores sobre una “estabilidad estratégica constructiva”, al dictado de la autoría del camarada presidente-secretario general Jimping; a tal razón que le regalaron semillas de rosas de la Sede comunista, para que las siembre en los jardines de la Casa Blanca.
Si la política del mapamundi mundial estuviera marcada por las razones ideológicas y no los desafueros trumpistas; el rojo Xi, estaría en la lista de los más buscados por bandidaje industrioso, como el neoladrón Raúl Castro, o secuestrado por el traficante Nicolás Maduro. Visto el plan, ya hasta me preocupa que sambenito le colgará a Pedro Sánchez por su arrojo anti Donald, y si le tienen preparado el traslado a galeras.
Lo cierto es que nuestro inquilino de la Moncloa, se las vio antes con su entrañable Xi, para reforzar nuestras relaciones económicas y culturales, ¡tate! Ahora no sabemos dónde poner las fabricas de coches asiáticas, ya ni se llevan los rickshaws y nos adelantan en baterías de sus vehículos modernos; y más. dentro de ná, Humilladero, a la vera de la Laguna de Fuente de Piedra, podrá tener dos instalaciones gigantescas de las multinacionales chinas Hygreen y Sermatec, para la envidia de Europa. Como ya no me queda ningún rizo, abandonaré mis gorras camperas, para cubrirme el tarro con un döuli y dejarme una trencita a lo Fumanchú, para lucirla en tendido de sol.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario