NI LA BOLSA DEL PAN
Mi dilecto Antonio Pedraza, me manda sus severos oráculos bolsísticos, los que descifro letra a letra, sin saber la realidad de los números que los secundas; porque de Bolsa, no llevo ni la blanca materna del pan, para evitar “la azuca”. Por no sé que apego a lo ignoto, me sumerjo en los dominicales de salmón, en los que crisis tras crisis, aventuran como le van a los ricos destacados, empresas y bancos que, han encontrado colocación en el IBEX. Lo cierto es que me provoca curiosidad, con dos duros en los bolsillos, pero no siento la envidia que, como regular españolito debiera ser mi jumento.
El domingo, pendiente de la goleada de España al poderío petrolífero, me puse camello leyendo en el oasis, la situación de nuestro parquecito accionarial nacional. Maldecir al Ibex35 desde el boca a boca, pseudorevoltoso, era disparar a los avaros patrios; pero resulta que como a la Liga, nos han internacionalizado las plantillas, y casi el 50 por ciento del parné, lo tienen invertido las empresas guiris; así que la perorata revolucionaria hay que hacerla en yanqui, árabe, noruego y suizo.
No hay que preocuparse porque nuestro imán de capitales foráneos, se está imponiendo al igual que pasa en los parqués británicos, franchutes y qué sabe el mapamundi; pero el ministro guaperas debe darse prisa, para lanzar la “cuenta única”, canalizando los ahorros del vecinaje, para reforzar el vestuario con la cantera, evitando que hasta el cupón de la ONCE no vaya a a un casino de Nevada.
El dinero siempre ha sentido el ajetreo del ojo del pirata. Desde el encierro en la pandemia, mientras doblaba las palmas por peteneras en la terraza; le puse el ojo a las mascarillas de alta costura que, me hizo mi madre para callejear tres pasos, y vi la pasta que ahora toma sentencias en acusados de abusado postín; pero más, en las vacunas, releí sobre Black Rock, la más ricachona USA en el Paisaje de la Luz madrileño, que a pesar de invertir y trincar en millones de pinchazos, pensé como Michael Crichton en el Estado del Miedo, que infectarnos tiene el cara cruz de la Bolsa o la vida.
La otra gran potentada viene de Pensilvania y se llama Vanguard, mas de guardar que de avanzar; como de costumbre, le tomo cariño a la tercera, la noruega, por eso de haberme bailado en la Costa; su fondo soberano es otro gran inversor, propiedad de su población favorecida con el petróleo del mar del Norte, más social cooperativo en mi trafico idealista que el resto.
Me preguntaba una visitante sobre nuestro pasado del Sur, después que leyera Cuentos de Alhambra y a Brenan, quería saber del latifundismo andaluz, al conducir por las cercanías de los olivares de la laguna de Fuente de Piedra, observando sus árboles feraces de cuatro patas y los recién sembrados para subvención comunitaria; frente al cultivo histórico familiar, y de viudedades enlutadas, pude recalar en la mayor finca de aceitunas, ahora, propiedad de un fondo suizo, quién ávido se ha puesto a sembrar la tierra calma de olivillos pretensiosos por su renta a la europea. Así, al final a los paisanos nos quedará como al Hércules de la fundación de Andalucía una clava de acebuche, para arrearnos nuestro trasero sin cartera en el Parqué.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario