EL BASTÓN ROJO DE VÉLEZ MÁLAGA


El bastón rojo de Vélez Málaga
Entre paraguas y bastones se ha conservado con el paso de los años, una de las pocas cosas que tengo de mi época juvenil en el PSOE, un bastón de vara de olivo pintado en rojo que llevaba grabadas nuestras letras. Lo recibí al final del primer mitin que celebramos en Vélez, de un eufórico militante mayor que lo hizo con mimo y me lo regaló con ilusión, a la par que me enseñaba entre lágrimas la vieja insignia socialista, la que había guardado en su colchón en los terribles años de la dictadura y ahora portaba con orgullo.
Era el primer mitin que organizaban nuestros partidarios veleños, al inolvidable Antonio García Duarte y a mi, nos acompañaba Juan Gámez, secretario de la Agrupación y alcalde de aguas, llenamos un cine de verano, Antonio estuvo brillante y vibrante como era habitual dirigiendo con su pipa el compás de sus palabras, Juan nos ofreció tan prolija lección de la agricultura y sus mejoras, que cuando llegó a las papas tempranas del Trapiche, ya había resucitado la luna de verano. No sé lo que pude decir, pero uno del público lanzó un grito, -¡ole Fidel!, al que por lo bajini le respondí, te has equivocado, cosa de aquellos años. Una de las veces que coincidí con Juan Gámez, fue en la casa madrileña de María Zabrano, vuelta del exilio, para acompañarla en el acto homenaje que le organizó el Ateneo madrileño.
De los años del bastón rojo, tengo el entrañable recuerdo del compañero y amigo Tete Peláez, que en una pequeñas vacaciones, aprovechamos para organizar el partido en varios pueblos de la Axarquía, así que en Benamargosa, Benamocarra, Sedella, Salares, las Canillas, no encontramos con históricos militantes, y la savia nueva, entrañables conversaciones, política hablada en libertad, evocaciones a los compañeros desaparecidos víctimas de la represión franquista, muchos de ellos serían los futuros alcaldes de sus pueblos.
Gracias a tanto trabajo en democracia, hoy a Vélez y su comarca no la conoce ni la madre que la parió, su Parque Tecnológico; el Ingenio, dónde antes entre cañas de azúcar, las carretas de bueyes iban a tonos de Jabera hacia el Boquete de Zafarraya camino de Fuente Vaqueros; las viejas huertas hoy son el Trópico, dónde los aguacates y mangos desafían la ley de la gravedad, mientras en la Caleta hay un puerto gourmet, dónde se puja por los mejores manjares del Mediterráneo. Vélez siempre presidida por el pensamiento poético de su hija María Zambrano, y siempre iluminada por las paletas de sus magníficos pintores.
Estamos viviendo días de campañas municipales, el alcalde socialista Antonio Moreno Ferrer que lleva la vigilia del bastón de mando, tiene doce competidores, mucha ambición, ojalá que convicción; de entre ellos destaco a los señores Delgado Bonilla y Souvirón Rodríguez, ex socialistas, ex alcaldes, ex hombres de partido, cosas de la vida. Yo tuve el riego de aquellos socialistas leales frente a viento y marea, y mi romanticismo aparentemente naif en la batalla del poder, me lo ha solidificado el excepcional político Alfredo Pérez Rubalcaba fiel de ideas y de carnet, como mi compañero del bastón rojo, que lucía el viejo escudo del libro, el yunque y el martillo.
Curro Flores


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