EL ALCALDE DE MÁLAGA, MAL ANFITRIÓN
Málaga tiene en su escudo el lema de –MUY HOSPITALARIA. Asistía a un debate de radio y, se puso en cuestión la presencia del alcalde de Sevilla, en un acto de la Semana Santa malagueña, el Viernes Santo, con motivo del Centenario de nuestra Agrupación de Cofradías. La conflictividad la originaban las medidas perimetrales y, el propio debate partidario, por el que se apunta movimiento de esgrima socialista, a cualquier gesto de Espadas.
De la presencia del regidor sevillano, me enteré por Daniel Pérez, portavoz de los socialistas en el consistorio malagueño, quién agradecía por las redes la visita de Juan Espadas y, la oportunidad de haber gozado de su compañía.
El debate radiofónico de mis amigos de los martes, seguía ramachando en las peculiaridades políticas y, pandémicas de la foto de la señalada visita, pero se me atufó el pescado que debiera colgar en mis percheles. Al ser Semana Santa, traté de poner el dedo en la llaga, primero, es obvio que, aún pudiendo ser una invitación genérica, la elección del Viernes, al menos por mis esfuerzos de incrédulo, pero conocedor ensimismado de la liturgia Sagrada, se trata del día más señalado de la Pasión, nunca mejor oportunidad de correspondencia devota.
Pero entre tanta maraña fotográfica, no aparecía la musaraña del gran ausente, para mí, de todo rigor señalarlo, Francisco de la Torre, alcalde de Málaga. Durante mis años de edil con Pedro Aparicio, amén de otros actos de agenda propios de la Semana Santa, atendíamos a todos los alcaldes y corporativos invitados por nuestras hermandades; por lo que me ha parecido de una inexcusable descortesía que, no acompañara al alcalde de la ciudad hermana y, de no ser posible, delegara por orden de prelación en alguno de sus concejales de gobierno.
Así que un puntazo menos a nuestro lema de ciudad muy hospitalaria. Imaginaba que este año sin tener que dar sus campanazos a la salida de los tronos, tan ligero como en sus visitas institucionales que, por leves, ya no se llaman las visitas del médico, sino el -fogonazo de Paco, nuestro primer edil hubiera tenido agenda para improvisar, más que un desaire.
Miento, una vez no tratamos a un alcalde como es debido, se trataba de Jesús Gil, que había sido invitado a presidir el desfile de la Cofradía de la Sentencia, mira por dónde, pero es que el hermano mayor, el amigo Piédrola, no nos avisó, y ya era tarde, cuando vimos a las masas aplaudiéndole desde las sillas de calle Larios, a tan gentil saqueador municipal.
Curro Flores
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