miércoles, 7 de abril de 2021

TromboZeneca

 

TromboZeneca

Trasanteayer  se trajo a su nietecita, estuvo toda la jornada jugando, llenándola de caprichos, la joven abuelita no sabía que cucamonas hacerle, por si fuera el último día que pudiera verla, quería que Mariola la tuviera en su mejor recuerdo. Ayer a mediodía, tocó el timbre de cada vecino de planta para despedirse, Juana era aprensiva de telediario, y, a las cinco de la tarde se vacunaba con el líquido hijo de la Gran Bretaña. Fui testigo en la infancia de otra sonora despedida, del chavalillo maletilla de una familia mísera en El Perchel malagueño, quién juntó a todo el barrio antes de tirarse al ruedo de la Malagueta, con lágrimas, sin júbilo, le dijo a su madre, -o vuelvo en un haiga o en la ambulancia. Cosas de la pobreza.

Todo en este plan, anoche me entero que la AME, la Agencia Europea del Medicamente, desdijo a las impropias reflexiones de 21 de marzo de su directora, la británica, Emer Cooke. La Agencia deja al albedrío de los países miembros, como si no tuviéramos cantidad de ellos, en cada uno, el suministro de AstraZeneca, por su presunto peligro implícito, cachondeo de Oxford con el ceceo del filósofo cordobés. Es decir, nos la seguimos jugando a las quinielas, si uno, feliz como gibraltareño, la equis en espera de ejecución y con el dos llega la parca en nuestros cantones autonómicos, que tocarán el trombo a su manera, moviendo su culillo.

Se contará que el virus, los que lleguen, consiguió los mejores estadios de represión de la historia de la humanidad. El cuento de la curiosa esposa de Lot, convertida en estatua de sal, no es nada para el salero que tuvimos tocando las palmas en los balcones, el asueto del patio de la cárcel. El virus era el bálsamo de mirabrás, en Málaga, arruá, para conseguir que el rebaño tenga inmunidad de borrego, ¿y ahora en qué quedamos, encierro del redil voluntario sin estado de alarma, o pinchazo e ir “pegado a tablas” de por vida a esperas que suene el trombo del torilero.

90.000 euros tiene de sueldo la señora María Jesús Llamas, directora de la Agencia Española del Medicamento, a tenor del dispendio local, imagino que a doña Emer Cooke, le ha tocado un suculento euromillón en Ámsterdam. Demasiados papeles para tenernos en vilo.

Curro Flores

 

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