EL MERCADO DE CLAVOS
El 31 de enero con la rasca, se cerraba el mercado de “clavos”, el agostillo invernal de los agentes de los futbolistas. Al presuntamente salirme gratis el periódico deportivo nacional, con el que compro de las trifulcas locales, me he ido poniendo al día en varias materias, por la simple lectura de perder el tiempo jubilado: la primera el parte de lesiones de los peloteros afamados, con todas las explicaciones traumatológicas e incluso la asistencia psicológica necesaria para que recupere el aliento; hay otra por la que llego a creerme un experto de la City en Mónaco, es la de los fichajes de los jugadores, con su estimación de valor en mercado y los pufos de sus ventas; Transfer market, agencia orientadora de precios de los figuras, ayudada por una página en la que según carreras, regates y pérdidas de balón, se estima la inmensa labor sobre el césped de las tupidas nóminas. Con mi coche de más horas en el garaje que andando, también me siento como Alonso y Sainz, con sus “fórmulas” carísimos, más tiempo en boxes que en carrera. Así que quién no saca aprecio a la basura, es porque tiene escaso tiempo que perder.
Los periodistas y locutores deportivos españoles, se encontraban desazonados, no sé si le echaban la culpa a Sánchez, de que los negocietes de enero, han sido los más pobretones de las afamadas competiciones europeas; superando por poco a lo gastado por el último de la liga inglesa, que multiplica por más de dos dígitos a lo desparramado en la España autonómica. Todo tiene su explicación para los sin huesos radiofónicos, que el Real Madrid le está dando las últimas caladas al puro de sus prejubilados gloriosos, y el Barça está parruli, siendo encima campeón de invierno.
De los agentes de los deportistas del pelotazo, sabía bien poco, lo que me llegó en la juventud, de los fichajes locales de oriundos argentinos con pasaporte falsificado en los setenta, para integrarlos en la nómina de los nacionales en los equipos. Gracias al AS, ahora sé que un afamado Méndez, ha batido el record de las más caras transacciones, endilgado sus “clavos de lujo” a los despilfarradores clubs británicos.
Sin curarme de espanto, en portada leía el precio que la agente del noruego Haaland, doña Rafaela Pimenta, había tasado al huracán de los fiordos, mil millones de euros. Lo más curioso es que en las páginas iniciales venía una larga entrevista a la señora en su despacho monegasco, como si se tratara de su ídolo; por lo que de tanto entender, no entiendo nada.
Curro Flores
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