VOY AL PRACTICANTE
Don Enrique Ruiz Escudero, consejero de la decrepita Sanidad con Ayuso, estuvo de lo más ocurrente, pretencioso y agorero; ante un auditorio formado por sus huestes, en un bastión distinguido de los populares madrileños. Como por su descalabrada gestión, tiene hasta el oso con una pancarta en su contra colgada en el madroño; sacó de la sesera un disparate, con la augusta severidad del que sabe de lo que habla.
En su sede de la “casa de los nobles y acólitos”, sus seguidores se relamieron los achaques, al decir, que la sanidad primaria del futuro nos la despacharan en consulta los enfermeres, y que al galeno lo tendremos que ver por plasma, sin especificar si es público o por canal de pago.
Para más inri, puso en solfa por antigualla, el sistema de salud que nos resiste desde los 80, cristalizado por aquel extraordinario ministro Ernest LLuch, asesinado por la banda asesina de ETA, perdón Mr. Ansar, la del movimiento de liberación vasco.
Como nació en el 67, era muy joven, cuando los socialistas universalizamos la Sanidad, y mandamos por el “ojete clínico” la humillante beneficencia de la Dictadura, de la que tuve carnet de infante y gestioné sus últimas dolamas en el Ayuntamiento de Málaga.
Hasta los santos oleos, preveo que los gobernantes del PP de futuro incierto, nos den clase en los hogares de jubilado de manejos de la Red, para ver el del fonendoscopio, más ordenata y wifi por el careto, para los que no nos llega la paga para modernuras.
Entre batas anda el juego, arreglados para informarles, como en los consultorios, en chanclas pero sin costra. Estoy convencido que el alcalde malacitano de duralex, se habrá sentido reconfortado en su torremanía, de evitar las contaminaciones enclaustrando al vecindario teletrabajando o en paro, pero sin gastar gasolina contaminante.
Al doctor Ruiz, en su afán por cargarse la Sanidad Pública de sus dolores, se le ha visto el culo, mandándonos a enseñárselo al practicante.
Curro Flores
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