viernes, 16 de junio de 2023

LOS SEÑORITOS LOCOS

LOS SEÑORITOS LOCOS

Ha saltado al ruedo la noticia que en los pactos del Arroz pa la banda valenciá, el culturamen cañí, lo llevará el exmatador Vicente Barrera de VOX, tan  encastao como su difunto abuelo, que hizo el paseíllo en la Monumental, en la Corrida  de la Victoria de mayo de 1939, la de la revancha, con el rejoneador Cañero, Marcial Lalanda, Domingo Ortega, Pepe Bienvenida y otros de luces, de la Dictadura Nacional.

En el PP parece que algunos, según se titula desde su secreter cotilla, andan con la mosca pegada al rabo, comentando que les falta poner en la portavocía de la Generalitat a una tonadillera; será para que cante: …“en la Cultura han puesto un nombre. Que no lo quiero mirá, Vicente Cambra y olé, Vicente Cambra y olá! No sé si los de Génova, tendrán a mano en sus listados una discípula apergaminada de Juanita Reina.

Los que escuchábamos a los abuelos, de más capotazos que balonazos, tuvimos el pegote conocimiento de don Luis Mazzantini, el señorito loco del toreo, qué de cortesano del Saboya, hizo el paseíllo sin el máster en banderillas, para rivalizar con Guerrita, y en política con el Pablo Iglesias, el auténtico, Largo Caballero, ganándole las elecciones en Chamberí. Siempre este ganaó derrotaba a la derecha.

Dios me libre de sugerirle a Feijoó que enjarete la maná, no soy de su parecer de echar en cara nuestros aliados temporales o desbandados. Pero la España, “devota de Frascuelo y de María”, calza por libertad, los grilletes que pusieron en los años  de decadencia de la Piel de Toro.

También el PC vistió de luces con su matador, José Luis Paradas; los de mi cuerda tuvimos como secretario de UGT de los peonísimos, a mi afectísimo Alfonso Ordoñez, de la dinastía rondeña del Niño de la Palma y hermano  del singular Antonio. Pero para más inri, Jon Idígoras, aquel parlamentario de nuestros primeros años de democracia, filo etarra, se persignó en las arenas grises del coso bilbaíno de novillero.

Los que leíamos a hurtadillas los libros de la editorial antifranquista, Ruedo Ibérico, podemos seguir cantando Francisco Alegre, sin más compasión por la cabaña brava; menos mal que tenemos en la Selección dos defensas centrales,  turistas franceses nacionalizados, para europeizar el panorama con su Siglo de las Luces, las que nos faltan en el albero de los señoritos locos.

Curro Flores

 

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