PARA LA EXPO27 SUBCAMPEONES
Si los malaguitas fuéramos barilochenses, diríamos como argentinos postineros, -fuimos subcampeones en el conflicto de las Malvinas, tras su derrota. El resultado universal de ser los segundos en nuestra aspiración a organizar la EXPO27, nos dio la proclama de ser los finalistas.
En nuestra tertulia radiofónica anterior al desafío en París, confiábamos en que Málaga era la apuesta ganador; tanto por los objetivos de nuestra candidatura, como por el análisis geoestratégico de nuestra posición en el escenario mundial. Ni lo uno, ni lo otro, fallamos como unos pipiolos a pesar de nuestros severos entorchados y experiencia política. Al final ganó la capital Serbia, la más alejada al podio, según nuestros sabios pareceres.
A pesar de la belleza de Belgrado, es una de las capitales más desconocidas y alejada del punto de mira de los turistas. Así que su consigna: “juguemos para la humanidad: deporte y música para todos”, tendrá que alcanzar mucho eco, para que no nos quedemos en la playa con la dichosa pelotita, oyendo el pavor sonoro del altavoz del beachclub de los presumidos.
Me imagino que nuestro alcalde, expertos en mayorías, y en derrotas en sus aspiraciones a eventos de tronío; denodado y dadivoso como exige nuestro escudo; habrá felicitado efusivamente al belgradense; amén de ofrecerle turistas sobrantes de la Ciudad del Paraíso, y en buen fenicio, cambiárselos por un buen lugarcito para colocar en el sur de Europa, una sucursal del Museo Nacional Serbio, menos arriesgado que el ruso, ya que se presentaron como no alineados y no tendrá que devolver la medalla.
Francisco de la Torre ha decidido no presentarse a más acontecimientos, a pesar de los buenos esfuerzos que han hecho todas las instituciones nacionales por nuestras pretensiones, ya basta de decepciones. Los de acá, a pesar de la honrilla, con las calores apretando, tampoco nos entusiasma dar un paso por la EXPO30 o ser plató de La Guerra de las Galaxias.
Con agua de sobra, exclusivamente en las playas, con el botijo acuestas sin gota, nos quedamos sin la lluvia de los 2.000 millones de inversión exposorizados y vaporizados; entre los que se encontraban los cien del atragantado Auditorio, pero pensando en nuestra alegría presente y futura.
Curro Flores
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