A MARI TERE CAMPOS
Madrugaba la triste noticia del fallecimiento de la querida Mari Tere: esplendor, vida y libertad de la comunicación. Su muerte ha puesto en mi las evocaciones del pertinente espejo retrovisor, dada la edad. Sopa prisa y costura, con la radio de fondo acelerando la Singer, para rematar la tela. Radio Juventud sonaba a copla, flamenco y noticias, aquellas. Me familiaricé con los nombres de sus ocultos locutores, regidos por el inolvidable Juan Fernández Lozano, camisa vieja y fulgor de la democracia radiofónica; creó escuela el amigo Juan, con Paco Campos, Gonzalo Rojo, Diego Gómez, Pajarero, Rafael Rodríguez (El Niño), Enrique y la simpar Maria Teresa Campos. Tal fue así que su Radio, mereció el Premio Pablo Iglesias, a la libertad de información, en una Gala a la que asistí, compartiendo charla con Balbín y Coll, tiempos aquellos. Era responsable del PSOE de Prensa o -agipró-, nuestras noticias y comunicados en los años difíciles del cambio, eran acogidos por la aguerrida Mari Tere y El Niño, adalides de todo lo que se cocía en el inframundo, después llamado a gobernar a los malagueños. Ese oasis en la Dictadura, era el que nos permitía estar atento a la Málaga real, que ahondaba en sus ondas; hasta vengo a recordar el programa semanal de la Campos, primero en feminismo cierto, en la mesa redonda con Amparo, Chiqui, Maria José y tantas adelantadas mujeres por la igualdad. El primer Pleno Municipal de la democracia, antes de ser elegido Pedro Aparicio, ya estaba Mari Tere con su cacharrito de grabar, sentada en la mesa de los escasos periodistas, en medio de la trifulca de los sillones de ediles barbudos y con el traje de novio, con los años, ya ocupan más espacios que los concejales las cámaras. Conservo en mi álbum de fotos añejas, una junto a Mari Tere, en el Salón de los Espejos, solo los dos sabemos, que era reveladora de un secreto de los que se ronroneaban entre municipes, quizá la primera vez que me fui de la muí en mis atribuciones. Todo es explicable, si se conocía la sagacidad periodística de Teresa, capaz de sacarle una noticia a un póster de tráfico. No me lleva la amistad, ni evocaciones sonoras, para decir que hoy España llora a María Teresa Campos; pero estoy seguro que de haber nacido en otros lares, sería el mundo mundial, porque de ser de la CNN, hubiera dado sopa con onda, a mi seguida con entusiasmo, Christiane Amanpour.
Curro Flores
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