MI QUERIDO MUÑOZ MOLINA
Me parece que era una charla de Rubert de Ventós, en unas jornadas organizadas para los culturetas del PSOE, por el insigne ministro Javier Solana, 21 de Diciembre de 1983; los dos en primera fila ahuecamos el ala, uno era Antonio Muñoz Molina, también cansado de tan matinal sapiencia. Coincidimos en el cuarto de baño, para iniciar nuestra rabona, paseando por los madriles, para acabar en una representación de teatro, del Cirque Invisible con Victoria Chaplin. Nos reímos tanto con nuestras ocurrencias, a mayor grado mis pamplinas, que trabamos una amistad fuerte en aquella época. No sabía su afición a juntar palabras, pero recuerdo me recomendó, algo imposible, que escribiera todos los garabatos que salían por mi boca. No por Borges, más por vagancia, un relato de más de diez folios me parecía una eternidad; así que me abstuve de seguir sus recomendaciones. Después celebré su Invierno en Lisboa, la que conoció después del éxito de su novela; los años pasaron y no faltó Feria del Libro, en la que el amigo Antonio, con Justo Navarro en ocasiones, tomáramos el Salón de Plenos de Málaga, para presentar alguna de sus novedades literarias. Las ocasiones de la vida puso distancia de los tiempos que comprábamos con sus infantes los avíos del puchero, yo pasé de la poltrona al potro y de que hablar de la celebridad del académico de la RAE, excelentísimo don Antonio Muñoz Molina. El escritor querido, se ha despachado con una nueva novela, No Te Veré Morir, que estoy deseando caiga ante mis ojos, para enamorar mi paciencia de lector empedernido. Yo soy muy mal dado a recordar las fechas, pero he podido situar la fecha de nuestro fenomenal conocimiento, no por la vieja agenda, sino porque cuando los dos salimos del Teatro de Lavapíes, los madrileños estaban de jolgorio porque la Selección Española de Fútbol, le había colocado 12 chicharitos a la de Malta. Extraños en la fauna ¡Siempre nos quedará parir de risotadas!
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario