jueves, 21 de septiembre de 2023

ELORO LÍQUIDO DE ANDALUCÍA

EL ORO LÍQUIDO DE ANDALUCÍA

Si las garrafas de aceite no se atrojaran con el paso del tiempo, los bancos podrían guardar en sus cajas fortísimas, el oliva virgen extra al precio de sequía, como los lingotes de oro que solo he visto en películas. De pequeño, en vacaciones rurales desayunaba un joyo de aceite, un buen cacho de pan regado con el amargor que salvaba una jícara de chocolate, hoy no sé si un mollete empapado de oro líquido, puede ser rentable al dueño del bar en el menudeo mañanero. En los tiempos en el que los terratenientes andaluces denostaban a los jornaleros con: -”¡te pague la República!; y con trozo de pan y menos de un celemín de aceite, cumplían el estipendio; imagino que como ha cambiado el valor del litro del óleo, el infamante salario supera el mínimo actual con creces. Allá en 2010, invitado por mi dilecto catedrático don Alberto Fernández Gutiérrez, participé en la obra, El Aceite de Oliva Virgen, Tesoro de Andalucía, patrocinada por la Fundación de Unicaja; en el libro se recogen excelentes trabajos de expertos en el olivar, tipos de aceitunas, la producción y economía de nuestro oro líquido; por mis conocimientos menores y afinidades, lejanas a los científicos que me precedían, me estrujé el magin con: la mitología, religión, historia, símbolos, vocabulario, poesía, refranes y las recetas más propias del lugar, un inolvidable tiempo de labor y emociones. Hoy aterrado con el precio del aceite, que a finales de agosto superó en el 114 y más por cien al de hace tan solo dos años; me he engrasado leyendo las causas que señalan los expertos, de tan selecta explosión en el mercado español: exceso de demanda, falta de lluvia,  rotación del producto y más etc.; pero entre ellas destaca una especulación no para la renta agrícola y la almazara, sino para los envasadores y distribuidores; con la inacción total de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Mis pequeñas pillerías, daban para que mis muslos se señalaran algunos varetazos de olivo; aunque comprometido con la antiviolencia en reprimendas, ahora que es época de arrancar varetas, no vendría del todo mal, algún zurriagacillo a nuestra Comisión incompetente e inactiva; así como a mi ministro del ramo, mi preferido señor Planas, para que dejen de rezar por la lluvia y pongan la lupa en los trincones de ocasión, para ajustar el carrito de la compra de inmediato.

Curro Flores

 

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