viernes, 22 de septiembre de 2023

LA PAREJA

LA PAREJA

La más hispana de la Guardia Civil, me la salto en esta ocasión, por fidelidad a la  militancia; para seguir mirando por el espejo retrovisor de los decenios. Nuestra ex pareja ganadora, formada por los líderes socialistas de la Transición,  Felipe González y Alfonso Guerra, venida a su indiferencia y batallitas de sus respectivas aficiones  en las casas del pueblo; de nuevo a los ochenta, han celebrado sus bodas de Coro. Coro, porque no hay mejor celebración para las editoriales de toda la derecha española, que entonan el encuentro como la mejor salmodia a sus intereses: entre la cuestionable  amnistía y el euskera de Borja Semper; pero en definitiva ponerle el nudo en la garganta a Pedro Sánchez, ante los posibles pactos para un nuevo Gobierno de encaje de bolillos de esparto. La presentación en el Ateneo de Madrid del libro de Guerra, La Rosa y las Espinas, ha reventado los focos y los altavoces. Felipe excepcional parlanchín, pero tenido en ágrafo, frente a Alfonso que edita cual librero de origen; ha querido ser el escudero de nobleza, para sacudirse la espina y aventar un perfume de rosas desde el dúo. Seguir lo que se dijo, si eres un eternizante jarrillo de lata del PSOE, para nada supone una noticia: ni estamos acobardados por los chantajes de Waterloo, menos para darnos golpes de pecho cuando se hile la tomiza de la futura legislatura, porque de sacudirnos solo lo hacemos para despejar el estornudo ronco. Tampoco necesitamos la epístola de Luis Yáñez, para saber cómo guardan los rencores el par glorioso del clan de la Tortilla: “arrieritos son y en el camino se llevan todo lo que pillen por delante”. Los vetustos, nos alegramos por el feliz reencuentro de las ancianas glorias del PSOE, aunque más discreto nos hubiera hecho mejor digestión. La época nos ha exigido adecuar nuestro pensamiento a los signos de los tiempos, pensé que a Guerra también, pero el chascarrillo sobre las peluquerías a Yolanda Díaz, me dice que se ha anclado en los viejos tiempos, donde a una mujer se le podía dedicar el piropo de: “Mariquita Pérez, disfrazada de Felipe II”. De primerizo en nuestras filas, te advierten: ¡agáchate que vienen los tuyos!

Curro Flores

 

 

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