ABEJAS SUS MIELES Y LAS HIELES
Un horizonte húmedo se alejaba de la terraza, Jorge y su pareja Slavy, me mostraban los cuadros por el móvil que acababan de mandar a Viena, finas estampas de surrealismo reivindicativo, de un joven artista del cuidado dibujo de buen arquitecto, sin Autocad y sutil paleta de pintor, muy demandado en la capital austriaca; a mi amiga ya la conocía de su época de estudiante de Economía agraria en Córdoba. No sé, pero acababa de escribir mi artículo sobre el futuro entomofágico que esperaba a los humanes, saliendo las colmenas a colación. Jorge, puso ante nosotros un bote de miel pura, de su extracción; resultó ser apicultor también, heredero de una dinastía de recolectores de la mejor melaza de bosques inmensos para el vuelo kilométrico de las libaciones. Así que paré mi boca de asno, para paladear la cucharilla que me ofreció. Como mis monotemas me persiguen como abejas airadas, leía compungido la alarma de los productores de la localidad malagueña de Colmenar, la de las 3000 colmenas, de la empresa apícola Miel y Solo Miel, aquejados por la desaparición de las grandes obreras del lugar: por culpa de la sequía insistente, los insecticidas que lanzan los agricultores desde sus tractores, y por si fuera poco el maleficio, la importación desde China y Sudamérica a precios más bajos del almíbar de los dioses. Ya se sabe el refrán: -“De tierra que está muy buena, nunca apartes la colmena”; así que si no llueve, y se menten los fitosanitarios en el garage, la riqueza de Colmenar peligra. Tuve la suerte en primero de concejal, de contar con un veterinario jefe de pro, Don Juan Manuel Sepúlveda, primer presidente y fundador de la Academia del gremio; guardo como oro en paño, el libro que me dedicó, del que prometí una copia a Jorge, APICULTURA, un extenso tratado por el que amé a los bichitos que picaban, si en paz los dejaba. La sociedad que el fundó, prepara el XI Congreso Nacional de Apicultura con la Universidad de Málaga, estoy convencido que el espíritu de las tesis de mi dilecto don Juan Manuel fecundará sus tareas.
Curro Flores
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