martes, 26 de septiembre de 2023

EL CURA DE VÉLEZ

EL CURA DE VÉLEZ

Tal Pedro Sánchez, perdí interés en fajarme las sienes con la Invertidura de Feijóo y espero inanes resultas. Lo que ayer me llevó a poner el foco, son las presuntas acciones delictivas del sacerdote Francisco, natural de la localidad de Vélez-Málaga; que vista su entrada en prisión y el comunicado del Obispado malagueño, se puede presumir o dar por hecho, que el material informático encontrado por su pareja en Melilla de: sedación, violación y grabación de mujeres llevadas a cabo por el “imperfecto”, son pruebas irrefutables por su contenido sexual, grosero y escabroso, de la clase de verraco que se cubría con el alba. El suceso repugnante, me ha venido a recordar un dicho, de un trabajador amigo, con el que me espetaba continuamente por mis antojos, me decía: -“Eres más caprichoso que los cerditos de Vélez, que eran dos, y los dos querían dormir en medio”. Éste espabilado las quería dormidas para sus remedios sin escrúpulos. Ni los buenos veleños, que bastante tienen con estar sequitos, rezando porque pase una nube a derramarse; ni el Vaticano, tienen mijita de culpa de tener entre sus parroquianos el elemento; pero por ser lugar y sede referencia de la noticia; les espera la del “cipote de Archidona”, o las hazañas de don Hipólito, ex párroco de Santiago, con su secta sexual de las hipolitinas, y pillo lo que tengo más a mano del elenco provincial. Al resto de la comunidad le ha nacido una terrible preocupación, por la suerte  de una vecina, si pudiera haber sido víctima;  amén de las mujeres sedadas que ahora tienen que sufrir el calvario de verse en imágenes, hechas un trapo inconscientes, sometidas a los deseos del depravado sacerdote. En los tiempos de las orgías en la Iglesia de la Merced, venida a bloque, don Hipólito era “vox copuli” entre los malagueños; pero el poder eclesiástico daba para  ocultar los hechos en sede episcopal; hoy, la cosa, con lentitud de alpargata cardenalicia va cambiando;  espero que antes de que tengamos que poner un infamante cartel en la puerta de cualquier edificio, (ma…, o inmatriculado): ¡cuidado celibato!

Curro Flores

 

 

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