A LA CAZA DEL ALMANAQUE ROJO
Si Tom Clancy hubiere encontrado su héroe en los pagos de la vigilia de Occidente, La Catedral del Kremlin estaría hecha papilla, porque no solo La Caza del Octubre Rojo estaría para el degüello, sino que mensualmente Chema Aznar, presidente de la FAE, organizaría una batida de rogelios y su rojerías armas. Los sueños de recuperar Al-Ándalus de la Arabia de la Supercopa de España, comprando el 9% de las “marías” de Telefónica, ha invitado al sanchismo a darle a la manija de hacer dinero, para recomprar el más del nueve y hacerse socio de control estratégico de la Empresa de -Jaló, responde- y no, -Alá, no contestes-; tal medida que se pudiera considerar a favor de la hidalguía comunicativa castellana; le ha sentado como un tiro a la esencia vallisoletana de don José María, reserva espiritual de los compañeros de su clase, mejor de pupitre y vecinos de escalera. En la Asamblea General de los Empresarios Valencianos, los que debían de estar hasta el célebre Bigote de los chapuzas de Aznar, le han invitado al socarrá a que dirija su epístola liberalizadora. Él, popperiano, de la escuela de Chicago, de la que ya no pega un tiro como Al Capone, pero saquea a ritmo de golpes de estado, en las Américas y las que se pongan a tiro; se ha mostrado contrario a la intromisión de España en la empresa de teléfonos, más porque puede ser preludio de recuperar las ENDESA, REPSOL, hasta la fábrica de humo, TABACALERA. A Oshemari, como a su poderdante Fraga, les considero de Fuero de los españoles preconstitucionales, no sé qué pensaría de las históricas empresas del franquismo imperial; pero antes que más de un Rato, estuviesen haciendo guardia en los juzgados, el Milagro nacional tiene la receta en su ombligo, a quitárselas de en medio.
Curro Flores
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