domingo, 31 de marzo de 2024

ERAN LAS SEIS

ERAN LAS SEIS

Digo las ocho del 31 de marzo, la de Canarias nos suele importar un plátano a los godos; pero lo peor me viene que anoche con toda diligencia y esmero gané una hora a mis relojes, perdiendo dos al espabilarme, nunca me entero y llevo va más de media vida cambiando la arena del despertador. Me imagino a doña Dina Boluarte, presidenta de Perú, presunta de acumular relojes Rolex, para hacerse la cuca con su brazo corrupto de santa lima, patrona de los barrotes;  a la excelentísima Dina parece marcase la hora de los mangantes, nocturnidad y alevosía, sin importarle el Meridiano trasiego del cambio horario a la europea. Cosas de Sevilla, han atrasado dos horas y media la salida del Resucitado, para que no pise los charcos. Cosas de Málaga, ni Resucitado, ni corrida Picassiana, el albero de la Malagueta estaba para carreras de hidropedales y llueve a parabrisas enloquecido. El problema de cada semestre me asola, ni la Red me afina si las noticias que acostumbro a desayunarme han perdido actualidad en la tuneladora del tiempo con el cambio horario, o son premonitorias de futuros sucesos. Los nubarrones espesos de agua vaticana, no nos dan pista del amanecer, aunque se nota el tráfico de la vuelta a casa de los níveos turistas nacionales y suenan a truenos el avionaje de los guiris. La noche de Pascua dominical, hace infinidad de tiempo que no es de trasnochar en discotecas en Torroles, en aquel horario de Pasión del nacional catolicismos; ahora hay swinger ataviado con cositas de nazareno y tan contentos, porque ha dado para alguna refriega de más a costa del marketing. Me entero de que el Consejo Europeo crítica el tope de indemnización por despido en España; aunque que más me da, porque de jubilado el torpe me lo marca el Ocaso, por si me paso en flores y coronas para mi enterramiento.

Curro Flores

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario