EL CAMELLO MÁS VIEJO
Los dromedarios de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones, duraban de correrías medio siglo, para jorobarse de media a los cincuenta. Ayer en la tertulia pureta del Hogar, nos dejaba atónitos, la detención de un camello que nos superaba a todos en edad, 78 años, de jubilada dedicación al trapicheo con droga; de Guinness, presunto para la liberación del Rico. Los sabios de la mesa conocedores de los quinquenios en que los estupefacientes se fueron introduciendo entre las costumbres locales, no podían comprender que estuviera al loro en el oficio un abuelo de la quinta de cuasi los cincuenta; eso dio para dale marcha a la sin hueso, mientras sonaba silente la blanca doble; pero nos faltaron en la prensa todos los detalles de la investigación policial, y llenamos la mañana de deducciones banales sobre el sujeto, si era un camelus auténtico o ejercía de tapadera de algunos malandrines más espabilados. Lo cierto es que en un trastero de la Ciudad del Paraíso, cosa de vejete, tenía sus dos pistolas por si la cosa se ponía fea, sus 87 gramos de la cosa, sus balanzas de precisión y las herramientas del corte, más 1.400 cajetillas de tabaco sin ley; tantos preparos le sirvió a los agentes para contar 21.700 euros. La operación Minuto 7, por su nombre, llevada contrarreloj, identifico al intrépido “telecoca” distribuidor a cita previa del cliente, no sabemos si en monopatín. De lo que sabemos, poquito para nuestra curiosidad pasiva, la cosa no pasa más de unos de los tantos arrestos que se practican, con un borrón que añadir a la decadencia longeva. De la cháchara de bolsillos sin parné, al conocer las ganancias del gachón, algunos pasaron el dintel de la censura y se apuntaron a la consabida frase: ¡quién los cogiera!
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario