viernes, 29 de marzo de 2024

PASIÓN MOJADA

 

PASIÓN MOJADA

Sofía de Grecia aguantó el chaparrón recibiendo a la Legión, como a sus 300 o a los héroes de Troya, ayudados por los dioses del Olimpo, mientras Atenea paseaba compungida, pensando en las palabras del líder polaco, Donald Tusk  a la UE: “Nuestro deber no es discutir, sino prepararnos para defendernos”. A mí se me atrancó el hipo como a la vuelta del hospital con los cinco catéteres recién estrenados, más cuando ya no estoy por longevidad ni para la reserva, aunque guarde mi cierta solera pacifista. Dice el dicho que: -el Domingo de Ramos, quién no estrena se le caen las manos; yo pude sacar del baúl de los recuerdos las botas de agua y el impermeable, estrenar el paragua del chino, desorejado a las primeras gotas de viento. Apenas la fe y la curiosidad, han podido ver desfiles de lujo, evocando como le hacían la pascua a Jesús de Nazaret, para terminar crucificándolo, y terminar el aguacero en otras Pascuas, las de Resurrección. No sé si ponerme don Pascuale, en vez de las saetas que escuché con mi amigo Fernando Calleja, bajo el tinglado de La Esperanza, en un año también lluvioso de los sesentillas ye yé; que caló hasta la palangana de Pilatos. Las estrellas del concurso local de saetas que, desde el biberón escuché en las retransmisiones de Gonzalo Rojo, más blue, por Radio Juventud, se encontraban frente a la Virgen y el Nazareno, para enfilar sus martinetes, pude ver y escuchar por primera vez en vivo a La Faraona, La Valladares, Niño de Canillas, y tantos más, que con catorce añitos nos dieron para gozar el hallazgo, en los tiempos sin casas de hermandad y toldos Labrador con dobladillos. En Harlem puede la cosa ir de superstar, aquí el nudo solitario en la garganta, busca la emoción de sentirse canto.

Curro Flores  

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