FARMACIA CON GUARDIAS
En la calle de El Ciego de Daroca, es decir, Pablo Bruna del Calvario de Torremolinos; el sábado se presentaron los polis de guardia, para llevarse al farmacéutico, porque más que presuntamente despachaba Tramadol sin receta, para dejar lelos y bastante tocados de chorla y médula a sus clientes de sobaquillo. Cualquiera que viera el establecimiento frente al ajado Centro de Salud del pueblo, más acristalado que las joyas de don Amancio Ortega en los centros de las cities o una central bancaria en Zúrich; diría que el recetario de enfrente, más los aparatos para las cojeras, le daba al Hilarión para levantar 10 millones al año, frente a sus colegas de Torroles que a medias tocan por medio milloncejo. La verdad se esconde en los peluches que abundan en la rebotica, los animalitos se habían papeado los euros de las ganancias ilícitas y los Winnies the Pooh estaban buscando por las estanterías unos tarritos de melaza, para hacer la digestión del papelorio. Los vecinos, amigos y encontradizos, no dan crédito a su ceguera, por la que el gran avaro se llevaba calentitos 30.000 euros al mes por sus presuntas fechorías. La verdad es que en añorado barrio hippy de los 70, los papeles sobran, y más los de la oposición socialista que comanda Maribel Tocón; la alcaldesa popular doña Margarita del Cid, ha mandado las enmiendas al presupuesto al archivo de los locos, para aprobar sus cuentas inmaculadas sin las chinchorrerías de los del PSOE, para que disfruten de más de su calvario. De mis sueños, me he levantado reclamando como la compañera Tocón, una mijita de constitucionalidad en los represores poderes municipales, herederos de las prácticas derechistas de aquel Pedro Fernández Montes, que según las barberías de rojo nada más tenía el peli. En fin, miro a mi inmensidad de ositos y dejo para después de estas líneas, hacerles la ecografía a palpo por si me tocó una fajilla de euritos en sus tripas.
Curro Flores
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