miércoles, 2 de abril de 2025

LA DECLARACIÓN MIEDO AMBIENTAL

LA DECLARACIÓN MIEDO AMBIENTAL

Los dilectos Felipe Romera, icono del PTA malagueño desde su creación hasta nuestros tetradías y Salvador Moreno, arquitecto desde su primer croquis, andan ofuscados en sacar la segunda ampliación de la tecnópolis, porque el vuelva usted mañana, se ha convertido en la maldición de ventanilla desde los ocho añejos que llevan de tramitación. El Plan Parcial se está convirtiendo en un plan arbitrario, a las órdenes del laberinto de la declaración ambiental. El gran legado de mi alcalde, Pedro Aparicio, al que el PP municipal, le colocó una avenida en su interior, sin portales que numerar, para que no cartearan con su nombre; padece de la burocracia de los de Juanma Moreno, que se precian anunciando de la reducción de trámites en los vericuetos de la Junta, pero obviamente esos guiños solo son efectivos, en la partida de propaganda y autobombo que se ha elevado en el 150 por ciento, por encima de lo presupuestado por mis aquellos socialistas. En fin, crecer hasta que la población laboral del Parque, pueda alcanza 50.000 trabajadores, puede ser una tarea logística de demasiados quilates, para el equipo De la Torre, creído en el teletrabajo hogareño de mesa de camilla y gato de compañía: desde los accesos de lentitud de calzada romana, Metro, Ferrocarril, si me apuran helipuerto,  más parking de drones y escobas para los consejeros de la capital de Al-Ándalus; todo esto está mereciendo un imperio de papeles, que cambian con la misma facilidad que los resultados del Real Madrid. Desde hace infinidades no se ha conseguido el acceso del Parque al Aeropuerto, tan pronto sacó el río de Campanillas sus escrituras, los campanilleros se vieron con el agua al cuello y las colas de vehículos de informáticos casi llega a la plaza de Manuel Azaña. Es decir, menos papeleo, más manos a las obras.

Curro Flores

 

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