EL DOCTOR CAN
En la contraportada que leen los turistas de Sur in English, periódico que le pedía a Antonio el solicito quiosquero, para la lectura de mi can, es decir mi perruno inglés. Pude parpadear con la lectura del relato de una noticia, producida en el Hospital Marítimo de los andurriales torremolinenses, que los pacientes y despistados, podían encontrarse en la sala de las dependencias de Psiquiatría, con tres animalitos de compañía: Sua, Mara y Sulley, que estaban de servicio hospitalario para atender a algún paciente ingresado o medio pensionista, necesitado de aliviar su coco inquieto, con los cuidados y las caricias de un doctorado perro en K9 Málaga.
Por lo visto, después de hacer su máster y recitar con ladridos y carantoñas lo aprendido, los examinados, pueden ejercer su oficio terapéutico, con tan buenos resultados como el más profesional de este ámbito, siendo buen apaño y no placebo, para estados de fobias, depresiones, ansiedad, antes que el afectado diera suelta a sus nervios sin control. Los adiestradores del Área social de nuestro K9, con el empuje de la obra social de la Caixa, están desarrollando esta extraordinaria labor, de tan buen resultado que en los otros servicios del hospital, están almacenando huesos para que los doctores canes, hagan alguna guardia a sus pacientes.
Los enfermos con el contacto y la mirada de Sua, Mara y Sulley, sienten un sosiego extraordinario, porque saben que tienen un ojo clínico de lo más efectivos, y la virtud de no ponderar el historial, sino aliviar al ser humano que le pongan enfrente. Imagino que los sabuesos, se habrán percibido de la decrépita y raída instalación hospitalaria, digna de que Juanma se ponga las pilas, y la remodele a la altura de las instalaciones privadas que su Junta promueve.
Tenía varias citas con doctores, de esas telefónicas, con horario de vete a esperar, para ver quién llega más rápido hablando al final de la consulta u observancia; la verdad es que no pude reducir la tensión, encima me han quitado de fumar. No sé si vendrá el día, de que un rugido o un ladrido, te diga aló por el móvil, para que te sientas en la gloria, porque tu Salud si responde, como en los desconchones del psiquiátrico playero.
Curro Flores
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