lunes, 22 de marzo de 2021

LA TRANSFUGANCIA

LA TRANSFUGANCIA

No debe ser fácil el viaje al centro político, por más que algunos se empeñen, de la experiencia que acumulo en años de contrastar opiniones, me quedo con Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne que, por mayor empeño, te puede dejar salir despedido por la boca de un  volcán.

De sus creyentes, me gustó aquel de muchos, liberal de liberales centrista, creído en que ser de centro es como coger el carrito de la compra para elegir de los estantes a conveniencia del discurso.

En ese carro viajan los transfugantes de más fácil acomodo, que aparecen de súbito en la política, afiliados al partido centrista de ocasión, a ver la repartida y, cuando la cosa  se les pone fea, buscan un chollo de acogida para entregarse en cuerpo y alma, por si cuela. Estos buscadores de la yema, amén de tener una inmejorable “letra menuda”, deben de comportarse como los mejores estafadores, aquellos que se creen a pie juntilla lo que están diciendo. Sus locuacidades encuentran asiento en los fieles de de fe de carbonero y, –mutatis mutandi se comportan como el mejor de los cruzados converso.

Las censuras y elecciones en los reinecitos taifas españoles, han abierto el capítulo de los tránsfugas, obviando el compromiso moral de las grandes formaciones políticas de no quedarse con el “perla” del vecino, ahí tiene la ventaja de acumularlos el PP, ya que la inmensidad de los centristas derrotan descarnadamente a la derecha. Aunque, el mejor postor se puede quedar por el carguete y la pasta con el mejor impostor.

Tomar la de Villadiego, está difícil para los ciudadanos con las limitaciones periféricas por la pandemia, pero los que nunca dejarán de viajar son los tránsfugas de la política y esos llegarán hasta los madriles, por más que la locura provocada por Ayuso quiera centrifugarlo todo a los extremos.

Albert Rivera, nuestro último gran centrista, está en un ostracismo tan dorado, que de bufete pasa a dar un mastercito de -formación en el liderazgo, estudietes, que yo recomendaría a los aficionados, a lo mejor Albert, ha sacado un buen barril de retórica de sus errantes pasos al centro, aunque está por ver, lo que sí está claro que con golpes de pecho o sin ellos, por más que les diga a sus discípulos, nadie escarmienta en cabeza ajena, y pueden crear de nuevo un renovado partido transfugante.

Curro Flores

 

 

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