ARRIVADERCI VASILE
En las páginas amarillas de mi periódico de la Transición, se ponía de relieve el despido en el mando de los canales 5 y 4 de televisión en España, del “onorato signore” Paolo Vasile. El eco se suciedad, se recogía con un aroma a injusticia, ante su “encomiable currículo”, un se vaya usted jubilando a los 69 y, portazo a destiempo en su carta de ajuste.
El insigne “perla” y, antropólogo por ir a la “scuola universitaria”; nos llegó de la mano de Berlusconi, de su infectadero de Mediaset, para dirigir la tele5 en 1998. Cinco quinquenios de cebar la cuenta de resultados de sus patrones, a costa de estar más de catorce años en el top de audiencia de nuestros canales en abierto, algo así como abrirnos en caná la piel de toro y gran parte de su sesera.
Una señora inglesa de la nómina del Museo Británico, visitaba España para encontrarse con su hijo, en los tiempos que habíamos dejado el blanco y negro de nuestros dos canales nacionales y, ya coloreaban en sepia y rojo; la señora echaba flores de lo interesantes, cultos y cuidados que eran nuestros programas de la caja tonta. En los noventa, ya con todo nuestro liberalismo comunicativo, se expandieron los canales privados y antonómicos, la buena señora me expresaba que, –si de golpe nos hubiéramos vuelto tontos los españoles. No le daba un flash de inteligencia el mando a distancia.
Pues bien, mientras unos nos dedicábamos a programas de educación de adultos, 37.000 analfabetos totales había en mi Ciudad del Paraíso, 1979. Acción reconocida por la Unesco; a construir colegios e institutos, poner en lanzadera nuestra Universidad. El antropólogo Vasile se queda con la copla de nuestra incultura, consiguiendo aumentar el nivel de audiencia con los contenidos bazofias de TV5.
Sus grandes obras producidas de creación televisiva, me ahorro nombrarlas, porque suenan a insulto su “telerealidad”. Entre los supervivientes de hacer los grandes primos, me quiero encontrar a lomos de Rocinante. Don Paolo tiene una máxima, -hacer programas que se vean-. Yo tengo una mínima, -las audiencias se multiplican, a fuer de encontrar frente a la pantalla a la persona ausente. ¡Arrivaderci signore!, estoy seguro que para sus parrillas, los amos encontrarán otro capo gentile.
Curro Flores
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