domingo, 30 de octubre de 2022

INSOLENTES BLOQUES

INSOLENTES BLOQUES

Cocheabamos camino del concierto de mi amigo Yuri Chuguyev, dirigía su composición la Suite Málaga; cual no fue nuestro espanto cuando vimos dos edificaciones gemelas que se construían en el Paseo Marítimo de poniente, rompiendo la sintonía trazada por el último plan general que  dejamos los socialistas con nuestro alcalde Pedro Aparicio. Lanzamos a la calima varios insultos, ante tan espantoso desastre urbanístico; era interminable de Francisco de la Torre, el Repetible.

Amén de mi devoción y cariño a mi amigo músico que, rapté en la Rusia de Gorbachov, y más, por ser mí  compadre por el rito ortodoxo. La suite Málaga tenía entre sus partes su obra, Flores de Málaga, dedicada al menda, pero que el respetable bien ignoraba. Lo más vistoso, curioso y novedoso de la velada, es cuando el maestro nos sorprendió al auditorio, bajándose del podio, para dirigir el final de su obra alegórica a mi barrio, El Perchel. Tomó el cajón peruano, aflamencado para la ocasión, y nos dio un recital de percusionista extraordinario, mientras la orquesta le seguía el compás.

De mis leves conocimientos del flamenco, sé que el creador, no sabía que en las entrañas más pobres del barrio del Perchel, existía la academia en la Casa de las Monjas, del guitarrista el Niño de Almería, para que los chavalillos aprendieran a canturrear nuestros tangos, a bailar y a tocar la guitarra. Como el enlosado de su cuchitril estaba fulimeta, tiró de las lamas de su ropero, para no dañarle los tobillos,  mientras aprendía a bailar María Isabel Barrientos, la bailaora, esposa de Fosforito; tuvieron  por padrinos de boda, Edgar Neville y Rocío Dúrcal, curiosidades de la vida, el concierto se estaba celebrando en el Auditorio Edgar Neville. La boda constituyó un escándalo único, superó a la salida de La Legión en Santo Domingo; yo recuerdo que acompañé al padre de la novia, mientras todo sucedía, sentado en su seilla, junto al Puente de los Alemanes, memoria de jornada futbolera, mientras Ángel fumaba como un carretero.

Terminaron los niños de corear -¡Málaga!, mientras de nuevo los bloques descarados me dispararon la muí contra el alcalde, quién terminará  sus ofensas al mal enladrillado solar del Paraíso, llenándolo de gibas al cuadrado.

Curro Flores

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario