domingo, 23 de octubre de 2022

LA MÁLAGA SIN PICASSO

LA MÁLAGA SIN PICASSO

Ayer  un dominical de España dedicaba casi todas sus páginas a homenajear a Picasso por el 50 aniversario de su fallecimiento. Inmediatamente se me abrió el melón para recordar los años que su Ciudad natal vivió sin su artista universal: la Dictadura franquista puso todos los elementos de represión y propaganda, para desnaturalizar al pintor malagueño.

La primera Corporación democrática, presidida por Pedro Aparicio, organizó los primeros actos oficiales, para conmemorar el centenario de su nacimiento, con la presencia de don Jorge Guillén y Victoria de los Ángeles, visita al Rey, manifestación popular, festiva y alegre en la Plaza de la Merced, 1981.

En 1988, tras un laborioso y laberíntico esfuerzo, tuvimos la oportunidad de inaugurar y abrir al mundo la Casa Natal de Picasso; tuve el glorioso deber de encargarme de la compra y su reconstrucción, junto al director el añorado Eugenio Chicano. Por mis varias competencias de edil, entre ellas la de Participación ciudadana, tuve que recoger unas protestas de algunas asociaciones, muchas tocadas por la izquierda, por dedicar el esfuerzo y dinero municipal  a un enemigo de Málaga, el pintor Pablo Ruiz Picasso,  tal barbarie habían llegado a inocular en nuestro pueblo, las autoridades locales de los años grises.

En 1992, en el Palacio Obispal de Málaga, gracias a la devoción constitucional del obispo, monseñor Ramón Buxarrai;  quiso personalmente que la primera exposición de Picasso en su ciudad, la acogiera su edificio.

Por la celebración de la primera exposición,  Picasso, clásico, organizada por la Junta, entre los actos de la EXPO 92; conseguimos conocer a Christine Picasso, su nuera, generosa hada madrina de nuestra historia picassiana. Almorzaba con ella en La Cónsula, me servía de traductor, el cultísimo amigo Antonio Parra; se me pusieron los ojos como los platos, al confesarme madam Picasso, del deseo del creador de tener un Museo en su  ciudad, y que ella, depositaria de sus intenciones, estaba dispuesta a disponer de parte de sus obras, para que cristalizara su voluntad.

Hay muchos hitos más entre la Casa y el Museo, muchos generosos y devotos protagonistas que pusieron su empeño en el abrazo de la Ciudad y su hijo más universal.

Hoy he hecho una mueca rara, veo que el Octubre picassiano, lo presenta el museístico alcalde, Francisco de la Torre; presidente antaño de la Diputación, en los años en que de camisa azul contribuía a ocultar a Picasso a los ciudadanos de la Ciudad del Paraíso. Únicamente el concejal de Cultura de la época, Tembury, trató de acercarse tímidamente al pintor.

Curro Flores

 

 

 

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