LOS BALIDOS DE LAS OVEJAS
Ayer día de resaca de nuestra cuadragésima, los medios insidiosos y envidiosos, sacaron a relucir en sus columnarios a Alfonso Guerra, dispuesto a titulares incómodos. Su aquí estoy yo, más que razonable, tampoco debiera ser tan exagerado en conservador de los odres históricos de nuestro PSOE; a fuer de ser sincero el partido socialista del suresnoazo, de nuestra generación triunfadora; encabezando por el tándem de Felipe y Alfonso, en la cocina; tampoco lo conocería la madre que lo parió después de 103 años de historia del partido de Pablo Iglesias, Besteiro, Prieto, Caballero…; tanto me alegro. Error subsanado, la generación de la piscifactoría de Ferraz, rectificará su inercia e invitará al dos de la ventana del Palace al mitin de Sevilla, llenazo a kilómetros de las nuevas carreteras andaluzas, hasta en el AVE, auguro.
Como Alfonso da para mucho, se me ha ido a la sopa, el objetivo de este artículo, en referencia a las madres que siguen pariendo, las mujeres, grandes ausentes del Primer gobierno del cambio.
Es curioso, lo que Enrique Barón, quién fuera ministro de Transporte, nos trae a colación en su recordatorio de cumpleaños. El exlíder del PSM, fusionado en el PSOE, dice que preguntó a González, si habría alguna mujer en el gobierno; el Presidente le contestó que no las habían encontrado, entre tantas barbas, imagino.
Al cambio le faltaron faldas, no sé si aquellas ilustres compañeras, cultas y cargadas de entusiasmo feministas que, conocí en el primer encuentro organizado por la Fundación Ebert en Barajas, no daban la talla o era demasiado cante para el ficus de la Moncloa. Vete a saber.
A la vuelta de la esquina, a los treinta y pico años, Pedro Sánchez presenta al orbe, el primer gobierno en el que el género femenino supera al femenino en el Consejo de ministres. Ahora, las cuentas y los vocativos inoportunos sobre la sedición, las lleva una andaluza encastá; la madre ecónoma es doña Calviño, los duelos trans los lleva la bancada femenina; así se me antoja que, para que nos salga la muela de juicio a gobierno y oposición, la elección de les jueces del Consejo General del Poder Judicial, debiera caer en mentes zurcidoras, de esas que han cristalizado el eco del balido de las ovejas, y, se ha encaramado en muchos poderes por la igualdad.
Curro Flores
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