CHAPUCERO
Los días posteriores al susto del 23F, mi oreja que se paraba hasta en el peor de los bujíos; se acostumbró a la risotá de aquellos que llamaron a Tejero y al resto de los golpistas, -¡chapuceros!; fieles a la entronización de Franco como su gran maestro del 18 de Julio. Esa maldita palabra usada al entonarla con desprecio, me ha venido ante el caudal de noticias y presuntas reflexiones, sobre el atentado sufrido por Donald Trump, en que la cordura protocolaria, sufre el asalto del mal gusto de los despechados forofos. Por los lapsus mentales de su oponente o a los puntos que le han puesto en la oreja, parece que los norteamericanos van a rescatar a míster Trump del ostracismo presidencial más movido del orbe, y, con su Supremo para tomar nota. Desde el magnicidio de Abraham Lincoln, hasta cualquier secuela de asfixias del guardaespaldas Clint Eastwood, los atentados a presidentes y a candidatos al Despacho Oval, se disparan por películas; hasta que conseguimos creer que tras algunas conspiraciones estaban los Reyes Magos. La tropa de engreídos por Donald, trata de anudarle la soga a los manejos de los demócratas, por poner en el eje del mal al multimillonario expresidente; las informaciones que se descubren es que el presunto autor de los disparos tuvo afiliación republicana, más madera para el guión, pero la sensatez se hace eco llamando a la unidad, aunque algunos las cuenten por centenas de millones. La política internacional vive una batida con más zorros que perros; descanso en la Nacional porque Alcaraz rindió a Wimbledon y algunos patrioteros se fueron a sacarles la lengua a los Llanitos en la frontera de Gibraltar, por el triunfo de La Roja en Berlín ante el bellinghazo; poco eco queda para la recusación del alumno Bendodo a su catedrática de Derecho Constitucional, doña María Luisa Balaguer, miembro del Alto Tribunal.
Curro Flores
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