MI RÍO SECO
De Heráclito venía que no nos bañamos dos veces en las aguas del mismo río, menos si queda una charca pérdida en el Guadalmedina para mojarse los pies, harto difícil. De juvenil, después de haber pasado a diario el Puente de los Alemanes (Santo Domingo), sin haber visto más ríos mojados que en el NODO, me enteré por el padre de mi amigo Fernando que hacía más de 200 años que los gerifaltes malagueños repensaban arreglar el cauce del Guadalmedina, cicatriz de sequía en la que truena el caudal montuno de higos a brevas. De mayorcete acompañando al alcalde Pedro Aparicio a la gran Confederación, pudimos brindar con sus ingenieros que pudieron mostrarnos la inmensa maqueta del Guadalmedina y aledaños, y, sus felices conclusiones que propendían a actuar urbanamente sobre el pedregal de rastrojos. Se me empapó la calva de alcalde accidentado y se nos inundó el callejero hasta los techos; a partir de ahí, nadie en sus luces y autoridad se atrevía a discutirle las escrituras a nuestra mojama terriza. Quiso el destino que doña Celia Villalobos tuvo el antojo de alcaldearnos, para camelarnos contó con la gran mentira de iluminarnos con el Guadalmedina; para ello contó con la ayuda ilegal del señor Villegas, correligionario, expresidente de la Hidrográfica y una bella publicidad en prensa y reclamos cuché, capaces de seducir al más aciago del paisanaje. De doña Villalobos como de Esperanza, “nunca se sabe”, pero como es tan obvia, sigue cacareando que por desgracia no está porque se la llevaron las vacas locas, pero el Guadalmedina corría por su cuenta. Juanma Moreno vino con Bendodo a volver a las desandadas de Celia, e inaugurar un tramo rollo cerca del Limosnero, para que el personal viviera de nuevo la quimera. Resulta que ayer nos enteramos que la Junta de Juanma, tiene parado un informe por más de dos años, de los que se hacen en un trimestre, para poder actuar en el lecho que los mantiene dormidos. En el Hogar se discute que De la Torre amigo del presocrático el Oscuro de Éfeso, pretende edificar un inmenso bloquerío en el álveo malagueño, de ahí las perplejidades y tardanzas de San Telmo.
Curro Flores
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