AVIADOS ESTAMOS
Si nos despachamos las
noticias, los partes de guerra le ganan por poco la partida, al novio de Ayuso
disparando facturas falsas, según oigo en entrevista a una agente de la Agencia
Tributaria que estuvo en el caso; aunque sus papeles judiciales se muevan menos
que el golpetazo en el banquillo al Fiscal jefe por presunto celo en el asunto.
Los malagueños que de vuelta al cole y a los hogares de jubilados, de atasco en
atasco, nos intriga saber de qué han muerto los 20 pájaros en el Parque del
Oeste; si como presume el primer edil, aún pendiente de los laboratorios, se
trate de que las aves hayan cogido la gripe aviar. Paco de la Torre, tirando de
saberes tranquilizadores, ha dicho que de tratarse del virus que afecta a los
voladores, los humanos y hasta los de los pisos turísticos, no se verían
afectados; ni tan siquiera a los que proliferan en demasía en el censo, los
afamados pájaros de cuenta. Tampoco pillar una pajarraca a botellón sacado,
puede ser motivo de contagio, pero se ruega mesura, porque en esas bullas lo
febril nos pasa demasiadas facturas. Mantengo la curiosidad por palomas,
cotorras, gorriones, patos y pollos de granja, porque según se comentaba en las
leyendas urbanas, de antes que la democracia llegara a la Casona del Parque, se
tenía por picaresca servir perdices estofadas desde el kiosco de Gibralfaro,
por las palomas del Parque que pescaban con mijitas de pan y poco triguito. Aquí,
por ser portuarios, con AVEs y Aeropuerto, lo de cogerlas al vuelo lo llevamos
en la genética, y somos más flamencos que los rosas de la laguna de
Fuentepiedra; por eso, aunque el Alcalde diga que sabe, tenemos la mosca detrás
de la oreja, porque el virus tiene más mutaciones que el dado de un trilero, y
no nos gustaría vernos con mascarillas de nuevo en la terraza del hogar soñando
oír anidados ruiseñores. Estamos aviaos.
Curro Flores
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