viernes, 20 de febrero de 2026

HIPOTECAS BORRASCOSAS

 

HIPOTECAS BORRASCOSAS


Parece que las angustias del paisanaje no dan crédito humano a las noticias, salvo cuando se estira la bola de las desgracias extraordinarias. La tristeza es cuando se eleva a categoría de certidumbre, un informe que por universitario da en real, sobre el “estado crítico” para la (im)-posibilidad de adquirir una vivienda, a una familia con salario medio, -clasecilla media- sin re-medios-. Menos mal que está el severo informe de la universidad Pompeu Fabra, para saber, que tener cuatro paredes, timbre y ascensor, nos puede crear en 25 años un endeudamiento para pagar la hipoteca, superior con creces a nuestro sueldo, de un entorno medio de 5.000 euros anuales, sin pagar cole, carrito de la compra, la luz, la gaso, eventos y celebraciones.

“El solar del Paraíso” está en el ranking de las 5 ciudades españolas de demanda habitacional y como consecuencia de astronomía de los precios de habitáculos. La economía de empresas chulas, con el favor del alcalde longevo, crece en bloqueríos imponentes frente al “Mare-suyo”, con ofertas de viviendas a precios de lujo; es más, los pisos turísticos sin aprobar, han crecido a lo loco el año pasado; mientras el común busca acomodo en un localillo o a 50 km de ida y vuelta diarios. La penita ya no da ni para la jactancia hidalguía del barrio dónde nació Picasso, el del “Chupa y tira” de su época, dónde se presumía de estatus, calentando un puñado de almejas y sus cascaras una semana, para soplarse con gozo en la mesa el caldibache marino manido por nutrición.

Ayer, la abuela modesta, sin hipoteca, por gracia, lloraba en la tienda, porque pagaba de luz 37 euros y le ha venido la factura en enero con 83; la mujer sin remedio, ha apagado el botón hasta de la tele-asistencia, para evitar que corra el contador, y si le llega un aviso, lo lee, gracias a las farolas del barrio, cuando funcionan, que están cerca de su ventana. La pobrecita en su delirio, le dijeron que no puede ahorrar para los regalillos de sus nietos, porque el erario quiere dar cuenta y se ha gastado unos ochavos para comprarse un guarrito de alcancía.

No sé, pero me enerva mis creencias tanto desastre de la economía borrascosa, promotora de indigencia y desasosiego vital. Sigo creyendo que, cuando el libre mercado desecha a conciencia; el Estado debe ser la suplencia y no un parchecito para estirar la rueda un ratito en titulares.


Curro Flores



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