PEGASUS
El caballo alado de la mitología griega, corre que vuela por los rincones de España. Hemos sustituido de nuestros comentarios, a las charlitas telefónicas de Geri y Rubi; parece que al señor Rubiales, después de la sentada de Copa, junto al Rey, no el Emérito, la afición le condona sus fuera de lugar. De todas manera estos temarios que mal usan nuestras sensibilidades, pretenden distraernos de lo que a diario consume nuestros bolsillos.
Pegasus, Pegás en catalán, viene de perilla: es un programa de espionaje que se instala para audio y visión desarrollado por los israelitas, maestros en el asunto. Al parecer, por el vocerío, varios procesados por el golpe del Process y consiguientes, inexplicables independentistas de pro, han sido escuchados en sus desembuches telefónicos con el invento. Para que más, de inmediato le han dado un ultimátum a Sánchez, hasta le pueden retirar su apoyo al gobierno. Se ven fuertes con su soporte internacional de Putin y Lavrov. Menos mal que Feijoó nos echa una mano, pero sin soltarnos el pescuezo.
Yolanda Díaz, excelsa vicepresidenta, desde Barcelona, saca el libreto de los derechos humanos, a los que me sumo, para deplorar la intromisión en la intimidad de las personas. Su antiguo líder, Pablo Iglesias, contrasta, aunque sea del mismo rasero ideológico; porque le va la bulla de los servicios secretos; quizás el hombre admiró las hazañas de la Orquesta Roja y de Sorge, gloria de la KGB, por sus actividades en el Japón nazi: antes que perder el tiempo leyendo sobre las hambrunas de Ucrania en la URSS.
Siento afición por los libros y películas de espías, pero no están entre mis preferidas las que tratan el tema de los auriculares furtivos: “La vida del otro” o “La Conversación”, aunque sus intérpretes fueran de excepción, me aburrieron soberanamente. Poca acción y mucho cuchicheo, para lo que me habían acostumbrado John le Carré y el 007.
Pegasus, Villarejus, Rubialus, me la traen al pairo, frente al Carritus de la compra, cada día más menguado y atascado frente a las estanterías habituales, cambiando y desorbitando el precio de los productos en los diferentes supermercados ,sean las marcas blancas o multicolores. Me precio conocer como se elabora el IPC, pero más me gustaría conocer, si hay colusión empresarial, en el afinamiento de los costes que se elevan en las distintas góndolas de los centros comerciales, o la inflación desorbitada es obra exclusiva del precio de la energía, más la maldita guerra, que los armoniza en un do sin sostener mayor.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario