domingo, 7 de agosto de 2022

GENALGUACIL JARDÍN CREADOR

 

GENALGUACIL JARDÍN CREADOR

Con solanas de fin de semana serrano y brisa mediterránea, resplandecían en la primera página de mi periódico, para mi inmensa alegría, una foto de Genalguacil, pueblo que encumbra a casi cuatrocientos paisanos en el Valle del Genal de la Serranía Rondeña.

Mi amigo Fernando Centeno López, hoy también Museo, joven entusiasta de los de la época de aquella Transición, tuvo una genialidad de alcalde a socaire de alcaldada, convocó hace veintiocho años a un grupito de artistas plásticos incipientes, invitados a ronquido y vianda durante quince días, para que desarrollaran una de sus creaciones, inspirada en su casco urbano su entorno arbóreo y qué sabe nadie.

Ahora siete inspirados del alma  de toda la geografía ibérica, soñarán en colores, retorcerán tomizas y alambres, cincelarán su piedra montaraz, filtrarán nuevas formas en el alba, darán al oleo todo el horizonte del lienzo, para dejar su impronta en las calles encaladas y algunas tan empinadas como trochas hacia el cielo.

A veces los alcaldes saben manejar el bastón con inventiva talentosa y despertar a un pueblo que se va yendo a despoblarse. La idea de Fernando, a mí que tantos años me ocupó la Cultura en el Ayuntamiento de Málaga, con la impagable ayuda y consejo de  su hermano, el infatigable Rafael, me causa una envidia envidiable. Si uno lee de Málaga la crítica a tantos museos, incluso los programas opositores al que rige, los muchos y los pocos, echarán en falta que nos ocupemos poco del fomento artístico naciente. En nuestras galerías malacitanas caseras o sucursales, preparadas para el andariego turista, escasean los nuevos brotes.

Fenicia, romana, mora, cristiana, pero sobre todo neo renacentista, Genalguacil, El jardín del Visir, atraerá los celos de Vicino Orsini, duque de Bomarzo. Ayer, por esas modas, alguien me dijo eso es el Silicon Valley del arte. Busquemos apodos, metáforas y ripios, pero cada dos años anidan para quedarse las inspiraciones, para que después se copie el lentisco y nos aromatice el peregrinar extasiado con menos pompadú.

Querido Fernando, Picasso debiera haber conocido tu pueblo y tu museo, seguro tomara raudo fonda y salmorejo calentito, para donde quiera que la cal lo convocara dejar su huella.

Curro Flores

 

 

 

 

 

 

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