sábado, 6 de agosto de 2022

LA CHULA QUE CASTIGA

LA CHULA QUE CASTIGA

El autonomismo ibérico desde la Transición, nos ha  dado un abanico de baronías de singular tronío, cualquiera de los vivientes de esas ínsulas baratarias y el completo estatal, podrá hacer estallar sus memorias con las particularidades de sus gobernantes territoriales.

Mitología, devociones, folclore y demás acervo de la tribu, se han querido señalar para distinguirnos de los demás de nuestra especie. Algunos han perseguido esos roles como fuente de su independentismo, poses ante el agravio y porque les da la gana.

El pequeño Revilla, iba con su latilla de anchoas de Santoña a cualquier visita de la Villa y Corte; los inefables Fraga y Fidel jugaban al dominó, rompiendo las barreras de la Guerra Fría; el moreneto golpista y cobarde bailaba la sardana, mientras hacía castellets en el aire, etc. Tuvimos suerte los andaluces que ninguno les dio por retrotraernos a la Carmen del Merimée, porque para eso teníamos a la Duquesa de Alba: bailaora, taurina y del Gran Poder.

Cada vez que la Moncloa, cita en Madrid, despacha en el BOE sus ukases pandémicos, los del ahorro de energía o cualquier medida que pudiera  convenir a la colectividad nacional. La Excelentísima Presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Isabel Díaz Ayuso, se tira al cuello de Pedro Sánchez con hechos y gestos de desobediencia y desaires, importándole un bledo el común de los mortales de su querida España.

Como el chotis, ella es el Pichi en femenino, la “chula que castiga”; adquirir ese rol imprime carácter aunque sea de petimetre, pero cuando uno se ha glorificado en él, es tremendamente difícil volver a la situación de un gobernante razonable.

“Madrid no se apaga”, aunque luzcan las pocas luces de su presidenta. Mi amigo Bonifacio, mirón de recochineo, me contó que en la playa, apareció una madrileña con una camiseta en la que se leía, I LOVE EL MADRID DE AYUSO, de temperatura ambiente en la Costa del Sol, afín a su antagonista Juanma.

A la segunda señora Díaz, poco le importa las desavenencias con sus correligionarios antes sus desafueros, mientras le voten los de los madriles; para eso cuenta con el gallego de turno en Génova, don Alberto Núñez Feijoó, que en el arte de hacerse el longui, siempre nos quedaremos “fumando espero”.

Curro Flores

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario