LA CAPITAL DE LAS MACETAS
Ayer leía un artículo LA CHANCA, del amigo Juan López Cohard, dedicado a la magnífica exposición que la Fundación Mapfre tiene abierta en la canícula madrileña, de mi querido e inolvidable artista de la fotografía Carlos Pérez Siquier, el gran “ojo del instante del alma” de Almería, hombre cultísimo y excepcional poeta, que para nuestra secreta amistad estábamos hermanados por el apodo del “sobaco ilustrado”, en nuestras respectivas ciudades. Cohard, exconvecino de la perchelera calle Cerrojo, que por la pócima mágica que elaboraba su familia, EL ARRUÁ, nuestro Perchel debiera haber sido reconocido como el Barrio de la Salud Universal; recibió el encargo del Alcalde de orquestar nuestra candidatura espetada de Ciudad Europea de la Cultura. Puso todos nuestros valores cultos en alza, ahí la historia del Edén paradisiaco desde Maimónides a Picasso pasando por la Generación del XXVII y nuestras hazañas al día, pero quizás le faltó el dato del tiempo infinito, que la inmensa mayoría de los malagueños consumimos frente a un libro, extasiados por la música culta, agotando el wikipedia, nuestras tesis doctorales o descubriendo los secretos de nuestro reciente agujero arqueológico, violines verdialeros o quejíos en las peñas flamencas, y qué se yo; frente a los botellones, las despedidas de solteros, y el griterío playero de los, -¡Vitoti, como de ajogues te mato! No pudo ser a pesar de su empeño.
También fracasó Francisco de la Torre, con su fugaz Museo de las Gemas, a pesar de contar en nuestro pedigrí, el ser la patria chica de Anita Delgado, princesa de Kaphurtala.
Ahora como Fuenteovejuna hemos convencido hasta al Chache de la Moncloa, de nuestra noble aspiración a ser la sede de la EXPO 2027, bajo el lema LA ERA ÚRBANA, LA CIUDAD SOSTENIBLE, de inmediato los “reventaores” locales: unos llamados defensores del bosque urbano, Robín Hoods, malaguitas, ponen en solfa al “bastón de mando”, por sus proyectadas torres en los terrenos de Repsol; los antiguos del lugar pretenden que el hotelazo catarí del dique, no le varíe los vientos a La Farola, el director del Observatorio Malagueño de Medio Ambiente también mete el dedo en los cristales de nuestras gafas y esto escribo de la lectura de un inefable titular de un periódico local: -“La capital, “lejos” de alcanzar el mínimo idóneo de zonas verdes por habitantes”. Siempre las fuerzas del mal frente a las justas causas.
No debe cundir el desánimo, en los años grises de la Dictadura, cuándo el Turismo era un gran invento, un alcalde lúcido, “Paco Macetas”, para el populacho, supo dar color primaveral al ambiente, encalando desconchones y colgando macetas en las fachadas. Nosotros lo tenemos más fácil, a pesar de que aquél alcalde se enamorara de Manhattan, y nos decorara nuestra Paseo de la Farola con unos bloquecitos. Ahora tenemos más terrazas que nadie por metro cuadrado, si los informes progresan, pronto tendremos muchos más, animemos a los vecinos a llenarlas de verde y flores, si falta agua buenos son los cactus. Cada cual puede asomarse a su jardín, apreciar los de enfrente, en los ratitos de asueto del trabajo en casa, para evitar el efecto invernadero que los desplazamientos producen, buscando un césped para sentarse en un banquito cagado por palomas.
Curro Flores
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