sábado, 1 de junio de 2024

EGONEAR

EGONEAR

Ni el María Moliner, ni tan siquiera la RAE, han dado cupo a esta palabrota que se me coló en la mollera, nacida de mi siniestra invención; mientras rebuscaba el significado de la egosurfing, neologismo de un shakespircito de la Red. Resulta que el trasiego  juvenil e infantil, mal llevado por los pazguatos de mi generación, hurgando por la trascendencia de nuestra figura e historietas en la Nube, el llamado egosurfing, práctica nacida de la endiablada vanity searching; la mismísima OCU, experta en poner en solfa hasta un chiflido, recomienda esta práctica de ensimismamiento, el egoneo en Internet, principalmente por motivos de ciberseguridad, además de saber que jugueteo se trae la coctelera de terabytes con tu nombradía. El día en que se puede inflar o caer por los suelos tu chulería, tras el partido con los de la hucha del Domun, como les dice El Zapatillas; amanezco de surfero frente al ordenata, tontería impera. Empecé a hacer mi soliloquio de ronquidos, rezando al Ancelotti de la Guarda; quién más que hablar de fútbol, como El Mentalista, nos instruye sobre la personalidad y la imperceptible egometría de su vestuario, que como los 300 y los mosqueteros, todos a una, EL EQUIPO. Visto el equipaje, se trata de que lo mueva todo el mozo de estación, porque en el aire los vuelos baratos están multados por Consumo con 150 millones, por cobrarte hasta la bandolera de mano.  El preparador de los blancos, no tiene estilo definido, salvo ganar hasta por los pelos, insufla el sufrimiento con su Pinto y como Dios en lo suyo tiene a su hijo muy amado en la nómina del césar Florentino. Celebra con puro y gafas de tapalitros, pero aunque por oficio y orificios es acumulador de copas, siempre ha pasado sin gota el control de la Guardia Civil. El egoneador que lo egoneara, buen egoneador será…

Curro Flores

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario