EL TOPO
No he escarbado mi atención en la hacienda novelística-peliculera de John le Carré, aunque dedicación le puse al Circus. Mi Topo no es un agente doble, sino un simulacro propagandístico, para ocultar lacerantes situaciones de carencias provocadas por el gobierno del PP en la Junta de Andalucía. Abundan ejemplos, pero como he pernoctado un mes en el Hospital Clínico de Málaga, tomado cariño a su personal, revivido en sus quirófanos; es por lo qué me enerva la triste noticia de que por la falta de 140 enfermeras, han tenido que clausurar una planta y dos quirófanos. Esta noticia, adobada por la plebe menesterosa y desasistida de rojeríos, es por culpa de la gestión de Juanma Moreno, centrada en arruinar la Sanidad pública para favorecer las carteras de las compañías privadas; merecería más atención periodística que, jugar en los medios de comunicación a contar el número de tacones de la marea blanca, más y muy menos. El PP que se ha ganado un repóquer de alcaldes en la Costa del Sol, prestos a sacarle los colorantes a la Moncloa, les sobra salud para jugar al trenecito, porque sus vecinos están -SAS desentendidos- en la cola de espera hospitalaria. Está de moda reivindicar la construcción del tren de la Costa del Sol, tramo hasta Estepeña; el mismo que archivó su Excma. Ana Pastor, ministra y amiga de Rajoy, ante los requerimientos del estudio llevado a cabo por el gobierno socialista de la Junta de Andalucía gobernado por Manuel Chaves, resultaría caro y dificultoso. Ahora que vamos de topos para jugar al despiste, los alcaldes populares han provocado debates y recogida de firmas; saliendo a aclaración que el tren de Marbella a Estepona, dictan los ingenieros que debiera ser de casta novedosa y subterráneo, es decir, el gran Topo que nos oculte las lujosas mansiones y nos eviten los tiroteos del Texas costasoleño. Oculta ocurrencia.
Curro Flores
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