OFICIO DE MILITANCIA
Estoy a menos de un kilometro, del lugar en el que perdí la fecha de mi ingreso en el PSOE, escribe ahora 1976, pero hay que descontarle casi dos veranos, un duende congresual extravió las viejas fichas, la razón era la antigüedad obligada para poder figurar en la primera ejecutiva regional andaluza, trapicheos. La cartilla de nacimiento, ni el franquismo me la perdió al enseñar la patita de “rogelio”, podía haberme retrasado la paga de jubilado. De mi viejo Partido con solera de 1879, guardo ciertas disciplinas, compatibles con mi educación y fe en el cooperativismo; mi celo democrático, mi respeto a la organización y sus acuerdos, y la lealtad a todos los compañeros. Era infracción mayor llevar a los medios de comunicación los dimes y diretes que se cocían en el interior, asistir a los actos o manifestaciones de otras formaciones, etc... Para lo bueno y lo contrario, nuestros remedios estaban en los estatutos, en la que se sancionaban los métodos de dirimir nuestras cuestiones políticas y la elección de representantes. La Historia tiene páginas emborronadas por faltar a estos principios, incluso de contribuir provocar inestabilidades irreparables en España. Pero al igual que el Catecismo da guía al creyente, nuestras normas reafirman los deberes necesarios para una militancia correcta. Las renovaciones y el caudal comunicativo de los nuevos tiempos, rompieron los hábitos; así que nuestras lenguas están abiertas hasta enfriarnos los riñones, por la insolencia de expresar nuestro parecer sin doctrinario de obediencia a las siglas. Así sin observar el oficio de militante que a tanto nos obligaba, ahora podemos seguir las querencias antagónicas de los jarrones chinos, léase Felipe González y allegados, a los que les veo capaces de provocar un desafío en la cumbre, “Onda Cero”; obviando las penosas reglas de confrontar sus pareceres en la asambleas de nuestras modestas Casas del Pueblo con las bases de los jarrillos de lata. Vaya con El Hombre de las Pistolas de Oro, de película.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario