LA CLAVE PANAMÁ
Los amamantados con el gol de Marcelino que, nos dio para pasar la vigilia de Occidente del franquismo, nos están entrado por todos los canales los follones que arma el respetable en el europeo, llevado por la estúpida encomienda de defender sus colores, hasta que se agoten las jarras de cerveza y las anfetas. Pasé el primer partido tan pancho como Kroos, con la manita teutona a los Meekheart escoceses que, pusieron en revuelo sus falditas por haber mojado un escaso golito en whisky. España esperanzadora, coló tres chicharitos, pero presidida sin Del Bosque a Himno mudo, ante los 50.000 arlequines croatas, chitones por el foro. Por los previos me enteré que las oleadas de aficiones, eran más noticias para la plaga de comentaristas, que los propios encuentros futbolísticos. La clave estaba en PÁNAMA, casi un título de película de espías entre Follet y Carré, para el final trágico de un follonero abatido por las tropas del orden. Los jefes seguratas de Gelsenkirchen, augurando las batallas campales entre los pérfidos de Albión y los batallones de forofos serbios, dividieron los asentamientos del burgo y dieron una clave de auxilio a los pacíficos espectadores, para cuando vislumbrarán un atisbo de jaleo, PANAMÁ; así no tener que chamurgar en arameo, para alertar a los 3000 agentes dispuestos para las eventualidades del evento, no obstante todavía están volando sillas en la pelotera. En Hamburgo se esperaban a los polacos revueltos como cosacos de comunión diaria, frente a los insurrectos de las Naranjas Mecánicas, hoy de color ciruela oscura. Como la partida no iba de ajedrez, la cosa no terminó en tablas, sino a tablazos limpios; a un “majareta” como se dice por mis fueros, se le fue la olla, amenazando con un hacha y un coctel Molotov a frentistas polacos y a los más Bajos de sus Países; la policía hamburguesa tuvo que abatirlo, y ahora, nos queda enterarnos, con suspense mediático, del parte de su salud en cada noticiero al igual que un caudillo.
Curro Flores
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