ASÍ GANA EL MADRID
Szimon Maziniak, el mejor árbitro del mundo, según quién lleve el pitorreo; no puede competir en calzoncillos negros, calvito y con camiseta de piso turístico, con Petronio arbitrum elegantiarum; pero en darle carrete al suspense puede superar al maestro Alfred Hitchcock; el polaco alargó la película anoche en el Bernabéu, sin prorroga, ni penaltis, hasta que le pudo sacar al guión llantos, con alaridos germanos y el suspiro más largo a Lavapiés. El Real Madrid puede pasar el guión de Los Pájaros, el racista de los Diez Negritos (millonarios), pero para su final se reserva un Anthony Perkins para apuñalar al contrario, el gran Joselu a precio de figurante, por el medio milloncete que pagó Florentino para rematar las faenas asfixiantes de los ricachones. El equipo blanco que tiene su tele en propiedad, para emitir lo que le venga a su real gana, esta vez, con este tocapito (réferi) no ha sido para mostrar un video de sus malevolencias, como suele; mucho respeto, aunque en sus resultados históricos su saldo daba pérdidas para los de Carletto. De jovencitos, en charla de gana-picaros, nos entusiasmaba reírnos de la estela de don Santiago: comprar los mejores jugadores, entrenador de confianza, la prensa a favor y ganar de penalti injusto en el último minuto; para que lo pasaran Negreira los del Barça. Los desfibriladores son necesarios en cada peldaño del “niquelado” Estadio, aunque la inmensa corografía del graderío tiene una genética vencedora, capaz de sobornar con gritos de aliento la gran taquicardia colectiva. Antes podía venirme de sorpresa el milagro de siempre, pero ahora, cuando pasa el minuto 85, me voy a echar un chorrito, porque a la vuelta veré algún chicharito repetido, para recuperar la fe en mis colores y, la esperanza que el balón entrará de nuevo por la escuadra enemiga en segundos, antes de levantarme a hacer pipi de nuevo. Así gana el Madrid.
Curro Flores
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