martes, 7 de mayo de 2024

MARÍA BLANCHARD RAUDA EN EL PICASSO

MARIA BLANCHARD RAUDA EN EL PICASSO

Se infla mi ego en soledades con algunas líneas de mis vivencias que no merecen historietas, pero haberlas haylas. Allá por los años de Aparicio alcalde de la que encontró destrozada ciudad malagueña, el menda le acompañó en la visita del ministro Morán, al que se le hizo entrega de una medalla conmemorativa del Centenario de Picasso, valga respuesta del ministro de la Diplomacia que, a sabiendas, nos espetó por nuestro inexistente patrimonio creativo picassiano; ya que nuestros predecesores franquistas se regocijaron divorciándonos de nuestro artistas. También la medalla a Picasso, obra del escultor Miguel Berrocal, se le entregó a Felipe González en visita presidencial al Ayuntamiento, con su correspondiente indiscreto chasco; como estaban numeradas, un concejal lo comentó, lo que sirvió al presidente para leer el ordinal de la suya, verbalizando con buen tono que, la habíamos sacado deprisa del baúl de los recuerdos, casi la penúltima. Después vinieron años de alegrías picassianas; compra y puesta a punto al mundo de su Casa Natal; primera exposición Picasso Clásico en el obispado gracias a monseñor Buxarrais, con su ulterior gran secuela, la llegada de la nuera del pintor Christine; depositaria del deseo del genio de tener un Museo en su ciudad, seguida por su hijo Bernard. Tuve la ocasión de que me expresó la primicia de disponer su obra para el Museo, en un aparte en La Cónsula, por lo le quede infinitamente conmovido y agradecido. Hoy podemos celebrar que en el Cincuentenario de su fallecimiento, 779.279 personas, sin contar colones, han visitado el Picasso; ahora se ha renovado la exposición permanente con el envidiable fondo de armario y el buen gusto de Bernard. Desde hace nada, disfrutamos en sus instalaciones de la muestra temporal: “María Blanchard. Pintora a pesar del cubismo”,  comisariada por José Lebrero, quién  hasta el declinar de 2023 fuera el excelente director artístico de las obras exhibidas en el Palacio de los Condes de Buena Vista; visto el tiempo de su cese y su rauda labor para ofrecernos los Banchards, puede uno pensar que el nuevo comisario desenfunda, por libre, más rápido que un ranger de Texas.

Curro Flores

 

 

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