domingo, 6 de marzo de 2022

8M DEL ALMANAQUE CIVIL

8M DEL ALMANAQUE CIVIL

Asomaban los 70 del siglo pasado, y sottovoce pude conocer de las acaloradas discusiones clandestinas, entre las representantes de los colectivos feministas malagueños del Movimiento y La Asociación Democráticas de Mujeres, por sus diferentes consignas partidarias; para mí terreno ignoto. Ya en el PSOE acompañé como delegados a Chiqui Gutiérrez a la primera reunión de nuestras sufragistas, organizado en el Hotel Barajas, bajo los auspicios de la Fundación Ebert, de la socialdemocracia alemana, comandada por mi inolvidable amigo Dieter Koniecki, nunca podremos pagarle lo que hizo por el progreso de las ideas en España. Allí Carlota Bustelo embelesaba con sus argumentos.

He participado en la elaboración de nuestras primeras listas electorales, primero los patriarcas, y después discutíamos el orden de la compañera, el sindicalistas y el joven socialista, y todas en ese plan; después los porcentajes, hasta las listas cremalleras. Arduo camino de incomprensión y choques que muchas pioneras llevaron con entereza en nuestras filas.

Hoy, hasta el menudo, se atreve a calificar a algunas de las políticas institucionales como ventajistas. Es curioso, con la cantidad de zoquetes que hemos llenado los salones plenarios, sin crítica de género.

Los avances de las mujeres causan malestar a  los encastados monárquicos, a los aguerridos patrioteros, a los defensores de lo de toda la vida de dios y, hasta al guardián de los hábitos más católicos; pero ninguno tiene la autoridad moral para montar la piedra en la onda de David.

Ocupado estuve de joven en los Servicios Sociales y la Participación ciudadana, lo que me curó de espanto, al conocer de nuestra condición humanas  que, en las más noble de las causas arraigan sanguijuelas.

Don Juan Lerma, ilustre neurocientífico, nos dice que, si no nos gustara comer y el sexo, la especie humana se habría extinguido. Conservar y avanzar en los valores fundamentales de nuestra especie en igualdad, libertad, justicia, equidad, etc., es una tarea más difícil que coronar los ocho miles. Una pandemia, nos sirve de ejemplo, y más esta desbocada agresión rusa que amén de terror y muerte, nos somete a ser objetivos informativos de la guerra de operaciones psicológicas, la desinformación y el lavado de cerebros.

Hoy el 8M, no se manifiesta por los menos del centenar que nos concentrábamos en la Plaza de la Constitución, la cosa es más enjundiosa, pero el listado de desigualdades no ha perdido vigencia.

Curro Flores

 

 

 

 

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