CULTURAL Y RECREATIVA
En siete minutos llegará el autobús, tictac aciago, pero frente tenía un cartel amplio, CULTURAL RECREATIVA, era el anuncio de una Peña de barriada, de las muchísimas que pululan en Málaga la Bombonera. De joven tuve la oportunidad de ver nacer una en uno de nuestros bloques de la Cooperativa de San Vicente, y hacerme a la idea, mientras cantaba malagueñas, Diego el Perote.
La mayoría tienen su salón, cocina, plasma, tablaillo, carteles en las paredes, un mueble para exhibir trofeos, sus fotos y algunos libros que ha largado el listo. Lo cultural es obvio: la tele a toda voz; más los dominós, algebra de espabilados; el tablao pendiente del cantaor o de la Vitoti que tiene mucha gracia bailando, algunas tienen sus grupos folclóricos e incluso bandas de música. Pero en fin, lo recreativo, estaba en la puerta, a fumar a la calle, nutrido grupo de peñeros en la acera.
El mundo de las peñas, es esencial en nuestra geografía social, pero más en lo festivo; desde su incardinación en las fiestas vecinales, hasta en la Feria mayor con sus casetas, las que han pervivido con fuerza en la gran trasformación. Mis doce años de concejal, tuvieron su aprendizaje y tarea.
En el año 1983, me estrenaba como concejal de Cultura y Fiestas (cultural recreativo), la directiva local de los peñistas me pidió encontrarnos en un restaurante para hablar de la Feria; a la representación todavía no le había llegado el reflujo de la Transición. Insistieron en la bola de solomillo tanto, que lo deglutí mientras me dictaban el menú de mis obligaciones para organizar los actos festivos, como si fuera un empleado a su servicio. Oídos sordos, probado.
Aprovechando la popularidad de las entidades, las han querido meter en política, populismo torpe: El Partido andalucista, en las primeras municipales emborrizó su candidatura con conocidos peñistas intercalados, rotundo fracaso. Peor le fue a Luis Merino en las elecciones andaluzas del 82 con UCD, que trajo al fantasmón de Calvo Sotelo, para darse un baño de masas con las peñas, ofreciéndoles unos terrenos en Alhaurín el Chico para sus paellas romeras.
Es decir, no os metáis en política, porque aquí en el barrio hay gente “pa tós”. Hoy, su Federación está bien guiada, saneada y elegida, adecuada a los signos de los tiempos. Su cartel CULTURAL Y RECREATIVO, sin table, debe ser un referente para hacer crecer y cultivar a la sociedad malagueña en lo mismo, con más universitarios. Ya ha llegado el autobús.
Curro Flores
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