LA CONDICIÓN DE EX
La edad de apartado, permite entre los jadeos en las cuestas, las noticias y el cómputo de achaques, tener una remembranza de la infancia, así que se saca a pasear la memoria de la mano de tus abuelitos. Vitales enseñanzas para no cruzar la vida con el semáforo en rojo.
Desde la franca expiración de la Dictadura, los españoles hemos derrochados ex presidentes que como jarrones de flores extrañadas marchitándose; siempre están a la espera de un gatuperio de sus in o out de la política al día, para que se les derrame el agua y relucir de nuevo. El 5 de marzo, cumplió ochenta abriles Felipe González, y entre la gran batalla que nos amarga, sus comentarios y batallitas dan bastonazos por las redes a toda pastilla, entre los velones de happy birthay.
Confucio, Sócrates, Buda y Jesús, puntos cardinales para tantos, por suerte, tuvieron discípulos y hagiógrafos para reinventar su paso por la vida y resucitarlos en devocionarios exitosos de grandes ex de la humanidad.
Mal ex tienen los deportistas de éxito, con una larga longevidad por venir; apenas que te hagas comentaristas de algún medio de comunicación, los que batieron marcas van renqueando su decrepitud, entre el recuerdo de un gacetillero o al final, una esquela perdida.
Ayer unos irresistibles ex, que se dan cita nocturna radiofónica los lunes, pontificaban, es decir, debatían, es decir, tuve que apagar la radio, porque la cosa iba de Putin, de su invasión despiadada de Ucrania, es decir, me puse a leer a Maquiavelo, provechoso ex, para llevar con buena mano mi principado de ensueño.
La verdad es que oír a la excelentísima egabrense, Carmen Calvo, defender la postura de su ex jefe, más que edificante parece una impostura, con lo qué llevará por dentro; el excelentísimo Margallo, con su popular cresta al descubierto, su sonoridad me apenaba, porque nunca quiso ser ex y a lo han mandado a tertuliar a la emisora enemiga; el excelentísimo Pablo Iglesias, transitaba con la coleta cortada, no la lengua, entre sus herederas Belarra y Yolanda, se debatía entre la pipa de la paz entregando hasta el tabaco al Soviet o la Guerra de las Galaxias. Tanta charlatanería insulsa me ex hartó, menos mal que ya son ex y no excelencias.
Siempre que madrugo, escribo, pero es inevitable que no se me cuelen estas morcillas veganas, se me ocurre que pasan clandestinamente, porque no tienen eco. Pero como un ex que se aprecie, me voy dentro de un rato a mi tertulia radiofónica de los Tuesdaies, para demostrar que todavía me quedan rescoldos de mis chifladuras de ex.
Curro Flores
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