jueves, 10 de marzo de 2022

LOS CÁLCULOS DEL ALCALDE

LOS CÁLCULOS DEL ALCALDE

El aseado gato, se limpia sus pezuñas, con la arena ocultando sus necesidades. Él no sabe que es un momento para discurrir sobre las magníficas previsiones de Francisco de la Torre, gran tarea.

Hoy, nuestro alcalde ha convocado un Pleno para debatir el destino de nuestro Museo Ruso, hace unos días se adjudicaba la cafetería, gran casualidad burocrática. El Museo, una auténtica joya, ocupa el espacio expositivo destinado al oneroso y malogrado Museo de las Gemas, en el remozado edificio de la antigua tabacalera.  Muchas señales de humo, hasta del colindante Museo del Automóvil.

Ayer nos enojaba a los defensores de La Farola, sin sombras, con el anuncio, filtrado ladinamente, de la empresa que va a llevar los servicios del proyecto luxury, de la mole hotel en el Puerto, catarí que te vi.

El Alcalde, que está dispuesto a hacer caja de los mejores solares del Paraíso; en este caso, con su pareja de desechos, la Autoridad  Portuaria, no ceja en el empeño de hacer pasta gansa,  de cualquier centímetro cuadrado ganado al  Mare nostrum.

El Puerto, regido por el oxímoron, Autoridad Portuaria, vive sujeto, desde que sus regidores franquistas lo vallaran para que los vecinos nos olvidáramos de pasearlo, a un juego del monopoly para apañar las cuentas de su gestión, desde que el petróleo dejara de descargarse en su bahía. Según se contaba, siguiendo el modelo de Reagan, para sanear aquellas  instalaciones yanquis, situadas en el centro de las ciudades que, habían dejado de prestar mayores servicios a la navegación.

La Autoridad, digámoslo así, la ostentan como una suerte de canonjía, los servidores partidarios a jubilar, con tan buena asignación que, un candidato en las primarias nacionales de mi partido, preocupado por el destino de un correligionario almeriense, al responderle que llevaba lo de los barcos, dijo: -Eso me gustaría ser de mayor.

Esa vía muerta política, aparentemente placentera, para los disciplinados actores de los aparatos, se convierte en un potro de tortura para sus gestores. Demasiados números rojos, azul o rojo que se sea, tienen que convertirse en urbanistas peligrosos para los ciudadanos que queremos ver el horizonte sin bárbaros edificios que nos lo tapen, por más moderno que sea el proyecto virguero de autocad, acristalado, faltaría más.

Pedro Aparicio, luchó contra muchas incomprensiones, por no aceptar el papel de solar de millonaria especulación, que pretendían darle a nuestro Puerto, sus compañeros de arriba y  hasta los  de más abajo.

Curro Flores

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario