DESTROZAR NIÑOS ENFERMOS
Las heroicidades de Benzema, francés de padres emigrantes, como la alcaldesa de Paris Hidalgó, fabricando tres goles de efecto placebo, un triplete de chispazos para olvidar la Invasión. Lo disfrutaron muchos niños antes de irse a la cama soñando regates.
Allá en Ucrania, el más canalla, de las innumerables fieras que han regido la fortaleza del Kremlin, como Hannibal Lecter, no ha interrumpido su sueño, ni los últimos gritos de los niños bombardeados en el Materno Infantil de Mariupol. Goles de sanguinarios a redes inocentes para desamparados.
Aquí, en el Arroyo de los Ángeles malagueño, está nuestro Materno Infantil, custodiado por la Comandancia de la Guardia Civil, punto estratégico. Al ver la destrucción del ucranio, he pensado, no sólo en las revisiones médicas de mi madre, en mi próxima analítica, he pensado en niños enfermitos, más las madres primerizas esperando que le muestren su recién nacido.
A La Cajita Musical de Málaga le encantaba, al mismo tiempo que sufrían de tristeza sus componentes, actuar en navidades para los niños hospitalizados en el Materno, debatiéndose entre la vida y la muerte, los jóvenes cantantes hacían que por un rato la alegría Disney les desbordara los corazones. Por contrastes, también me he acordado de los legionarios que hacían el mismo acto solidario con los internados, cantando El Novio de la Muerte; si no eres malaguita, difícilmente puedes concebir que una letra tan tétrica sea motivo de animación, pero en el Perchel, puede servir hasta de nana desafinada, para la madre que espera el paso de la Buena Muerte, con el niño amodorrándose en el cochecito.
Hace unos días ha fallecido mi querido amigo y compañero, Pedro Villagrán, doctor por muchos años en el Materno; con su amigo del alma, mi inolvidable oftalmólogo, Julián Ruiz de Castañeda, ambos ugetistas de pro. Recuerdo que mientras hacíamos los preparos para la Cabalgata de Reyes de la Ciudad, ellos cambiaban sus batas blancas o sus uniformes verdes, por las capas y las coronas reales, para que visitaran los Reyes Magos en sus habitaciones a niños ilusionados en sus camitas de dolor.
El impío Putin, nos ha robado cualquier rasgo de piedad para él y sus edecanes asesinos.
Curro Flores
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