LA MEDALLA EN EL KREMLIN
Shivatod y Pelotov están murmurando en la salita de Ropot (cotilleo) del Kremlin, ante tanto ajetreo y putinadas, están a la espera de Lavrov qué, vendrá ensayando la nueva amenaza del zar Vladimir a los occidentales. Pero es más su azoramiento, deben contarle de la llegada del paquetito que proveniente de la Alcaldía malagueña de Pakov Enroque (traducción de campaña, improvisada por los protocolarios rusos).
El Ministro de Amenazas Exteriores de la Krelinatura, Sergueisito, como le llama siempre Putin, antes de mandarlo a tocar al arrebato las campanas de la catedral de San Basilio, no puede creerlos. Un alcalde de no sé el sitio se atreve a devolver la medalla Pushkin, no puede dar crédito. -¿Por dónde ha llegado? Inquiere con vodcosa voz de trasnochao; Shivatod se atreve a contestarle, -ha venido por la vía abierta del Gran Visir otomano, la entregó en mano el mismísimo Correo del Zar en el departamento de la “paquetería mosqueante”.
-¿Dónde está Málaga? mirando el planisferio de los objetivos a machacar. Se produce un silencio rarito, pero rápidamente Pelotov se compone; -Es la Ciudad del Paraíso, cercana a La Zagaleta, allí donde el Emir catarí, quiere poner la torre portuaria y quiere invitarnos a los jerarcas de la Duma Suprema a resortear. Pero Chivatod, no puede callar la boquita: -En un panfleto de Nalvany, el envenenadillo, venía una foto de la dacha que se construye nuestro presidente en Zagaletilandia, Marbella. -¡Vágame Lenin!, grita el dignatario.
Más compuesto, mira la medalla de la ofensa, hace una pelota con la carta y sigue el interrogatorio. -¿Ha pasado por el consiguiente registro forense el contenido?; raudos, -todo está bien, nuestro eminente tovarich, pero todavía están analizando unas motas sospechosas, de imposible análisis, pero el departamento de la maguísima bisnieta de Rasputín, los ha reconocido como reductos de una pócima maligna de polvos de la Bruja Celestina. –¡Al ataque!, se inflama Lavrov.
No la podemos destruir, tan cercana a nuestros pobres magnates recogedores de la ruina soviética, pensó, inmediatamente. Más pausados, los funcionarios, sacaron el listado de agresiones múltiples a mandarle a nuestro Alcalde: Se le quite el Museo Ruso, obviamente; de sucursal del Hermitage, un jamón con chorreras, como el que mandó Borrell por la última trifulca; por supuesto deben borrar cualquier apoyo de nosotros y nuestros aliados a su pretendida Expo 2027 y exportarles comunistas irreformables. Hemos desechado impregnar la carta de recibo con Novichok, porque De la Torre, debe durar una eternidad, para los que le han obligado a devolver la medalla, tengan que aguantarle toda la vida, mayor castigo.
Colorín, colorado….
Curro Flores
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