jueves, 10 de marzo de 2022

UNA CALAILLA DE CORDURA

 

UNA CALAILLA DE CORDURA

La señora del coco estaba sentada frente a la vendedora de cupones, rascaba cartones de la ONCE, como los topos madrigueras; mientras apuraba su bolso, lanzaba venablos a las alturas por su mala suerte, -todo me empezó por comprar un cuponcillo, repetía. De todas formas, subrayo con tronío que estaba contenta, porque entre tanta guerra, los suyos iban a  entrar a gobernar en Castilla y León;  Isabel y Fernando, su espíritu impera y a pasear la cojera.

Junto a la panadería, el escaparate rebosaba, de soldaditos de plomo, varios Hitlercitos, Franquitos, Mussolinitos, y hasta una tropilla de la legión portando un Cristo, con el borrego juntito, faltaba un Abascal a caballo y un Putincito de yudoca; entre tanta siniestridad,  pasé al interior del santuario y  pregunté a la dueña, si tenía muñequitos del osito Pooh; como si le hablara en Arameo, ni me preguntó por el color de su uniforme; no quise ilustrarla, pero Winnie, el auténtico, fue mascota de la Policía Montada del Canadá.

En fin, le miré el careto, la permanente también, para despedirme de lo más educado. De lejos me llegaba el ruido de los tambores y las trompetas, los ensayos de la Holy Week. Tenía fresquito,  mi gorra de lana y gabán a la moda de atavío, pero se me hizo un nudo en el cuello de lana, porque de frente dos jovencitas paseaban en bikini camino de la playa, lozanas y en chanclas. Tras ellas dos gais sesentones del brazo, destacan sus pulseras y sus risotadas.

En camiseta y al sol, con rojo de culete infantil, están lagarteando los de la Guinness.  Mucho Brexit, pero nos han cambiado las tabernas por pubs en el Sur de Europa. Menos mal que la ajada pandilla de viejos socialistas, están que decapitan el aire, junto al estanco, les digo salud y buenos días.

La ucraniana por poco me atropella con el carrito de su señora inválida, en fin, compro el periódico para ver si han encontrado alguna nueva barbaridad mundial, pero veo que los periódicos deportivos se llevan la palma y el Daily Mirror.

Curro Flores

 

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